La recién constituida administración colombiana comunicó, a través de la Cancillería, su reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, apenas unas horas después de la toma de posesión del presidente ultraconservador Abelardo de la Espriella.
El pronunciamiento se dio en una reunión entre el nuevo vicepresidente José Manuel Restrepo, el canciller Omar Bula Escobar y el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Naser Bourita, quien había asistido al acto de investidura de De la Espriella en Cali.
En la cuenta oficial de X, la Cancillería afirmó que «con esta decisión, Colombia busca revitalizar su relación con Marruecos sobre la base de una visión a largo plazo y con la convicción de que el acercamiento bilateral servirá plenamente a los intereses del pueblo colombiano».
Este comunicado representa un giro de 180 grados respecto a la política anterior de Colombia; hace cuatro años, al iniciar el gobierno de Gustavo Petro, el país restableció los lazos diplomáticos con la República Árabe Saharaui, relaciones que habían permanecido congeladas desde 2001.
Desde la retirada española en 1975, Marruecos controla aproximadamente el 80 % del territorio del Sáhara Occidental y, en 2007, presentó ante la ONU un plan de autonomía que mantendría la soberanía marroquí sobre la zona.


