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El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, publicó en su cuenta de Truth Social el 19 de agosto que iniciará «la operación económica más devastadora que se haya llevado a cabo jamás contra ningún país» contra la República Islámica de Irán. En el mismo mensaje añadió: «Nadie le ha brindado a la República Islámica de Irán una mejor oportunidad para llegar a un acuerdo que yo. Trágicamente para ellos, no la han aprovechado».
Trump calificó la iniciativa como una guerra económica y un aislamiento sin precedentes, señalando que la armada iraní ha desaparecido, su fuerza aérea está aniquilada, sus fábricas militares son ruinas, la moneda ha perdido todo valor y el país roza el colapso.
El mandatario advirtió que cualquier nación que permita a Irán eludir las sanciones sufrirá «Enormes consecuencias económicas», y subrayó que los países cuyas instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entes gubernamentales brinden cualquier tipo de asistencia a Irán enfrentarán fuertes represalias.
En la misma publicación, Trump denunció prácticas como «Contrabando de petróleo, líneas de intercambio, transferencias de efectivo, casas de cambio, registros de buques, empresas fachada: todo esto debe terminar ya mismo» y exigió que los aliados estadounidenses se sumen al aislamiento para derrotar la amenaza iraní, tildando a los opositores de «maníacos están contra las cuerdas» y asegurando que «Irán nunca tendrá un arma nuclear».
Las negociaciones de paz y la reactivación del tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz siguen estancadas desde que Estados Unidos e Israel iniciaron el conflicto el 28 de febrero. La Casa Blanca ha reiterado en varias oportunidades que el diálogo continúa, mientras que Teherán lo ha calificado de «una fantasía derivada de las ilusiones y pesadillas causadas por la derrota y la desesperación en la guerra».
Ormuz, una de las rutas energéticas más críticas a nivel mundial, se ha convertido en el epicentro de la fricción tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que llevó a Teherán a cerrar la vía marítima y a iniciar conversaciones con Omán para crear un mecanismo conjunto de tránsito.
Trump anunció la finalización del alto al fuego alcanzado entre la noche del 17 y 18 de junio; a partir de ese momento, fuerzas estadounidenses ejecutaron varios ataques contra objetivos iraníes. Washington acusó a Teherán de asaltar buques comerciales, mientras Irán denunció violaciones estadounidenses, memorandos de entendimiento y ataques a bases militares estadounidenses.
El 5 de agosto, Irán informó que, en coordinación con Omán, se definieron coordenadas geográficas para una nueva ruta a través del estrecho, buscando restablecer el flujo marítimo.
El 8 de agosto, el portavoz del Ejército iraní, Mohammad Akraminia, declaró que el nuevo orden impuesto por Irán en el estrecho de Ormuz es «irreversible» y advirtió que Estados Unidos no tiene otra opción que aceptarlo o «afrontar costos mucho mayores».
Al día siguiente, la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní aprobó un proyecto de ley que establece nuevas normas para el tránsito por el estrecho, estipulando que ninguna embarcación podrá cruzarlo sin autorización previa del gobierno iraní.
El bloqueo del estrecho de Ormuz se ha convertido en la mayor crisis petrolera registrada hasta la fecha, al eliminar 10,1 millones de barriles diarios del mercado internacional, casi el doble de la interrupción vivida durante la Revolución iraní, y situándose ahora como la segunda mayor interrupción de suministro en la historia.


