ENTRE2NEWS
Con tan solo 18 años, Yele ya muestra una mentalidad sólida y una fe que no flaquea, mientras se abre paso en la escena de la música cristiana portando el apellido del reconocido artista internacional Wisin.
Ser la hija de una figura tan mediática le ha permitido acceder a ciertos espacios, pero también le ha generado comparaciones y expectativas que distan mucho de su realidad. Su padre nunca le impuso que siguiera sus pasos; como ella misma ha aclarado, “nunca fue así”.
En una entrevista reciente, la joven confesó que la presión que siente es “bien brutal, todo el tiempo”. Añadió que la gente asume que, por ser la hija de Wisin, ya lo tiene todo y que su carrera es fruto de un plan predestinado, sin percibir los retos que enfrenta detrás del escenario. En esa conversación presentó su nuevo sencillo “Voy con Jesús”, en colaboración con otro artista.
Los comentarios en sus redes sociales son mayormente favorables, elogiando su voz y el proyecto centrado en Dios. No obstante, persiste la acusación de que su éxito se debe a la posición familiar. Yele responde que, aunque agradece la bendición de haber nacido en una familia musical, ella misma debe trabajar: ir al estudio, estudiar, y no depende de su papá para nada.
Desde muy joven tiene clara su misión: cantar sobre Jesús y su fe para tocar corazones, incluido el de su padre. “Dios es el que se mueve, Dios es quien orquesta todo”, afirmó la puertorriqueña, añadiendo que el Señor la está usando para acercar también a su papá a la fe.
Aunque el público global reconoce a Wisin como una de las grandes estrellas del momento, Yele lo percibe ante todo como su papá, un hombre que se está acercando al Señor y cuya vida personal honra a Dios, más allá de su faceta de artista.
Su incursión en la música comenzó hace casi dos años con el tema “Revélate”, junto a otro artista, lo que le permitió conectar y conquistar a su comunidad. Desde entonces, su voz y su declaración de amor a Dios continúan difundiendo su mensaje.
En la actualidad, su objetivo se vuelve más ambicioso tanto en lo profesional como en lo personal: ser quien ayude a su padre a reafirmar su fe, un logro que considera esencial en el camino que ha elegido.


