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Del 2019 al 2025, la República Dominicana acumuló un déficit comercial de US$27,755 millones frente a China; en ese intervalo las importaciones chinas se multiplicaron, mientras que las exportaciones dominicanas al país asiático apenas cambiaron.
El politólogo e internacionalista que analizó el periodo señaló que durante esos siete años el país exportó una cantidad mínima a China, en contraste con importaciones que superaron varios miles de millones de dólares, ampliando la brecha bilateral.
En el año 2025, las compras dominicanas de productos chinos superaron los US$5,300 millones, mientras que las ventas hacia China se mantuvieron en niveles muy bajos, mostrando un desequilibrio evidente en el comercio de ese año.
El analista subrayó que lo más llamativo del conjunto de datos es el escaso progreso de las exportaciones dominicanas a China durante todo el periodo estudiado; en 2019 el envío de mercancías al mercado chino ya era reducido y, seis años después, apenas registró un leve incremento.
El patrón de las importaciones, por el contrario, mostró una tendencia opuesta: las compras a China pasaron de US$3,064 millones en 2019 a superar los US$5,300 millones en 2025, indicando un crecimiento constante del flujo de entrada.
“Se presentó al gigante asiático como una oportunidad para que el país aumentara sus exportaciones y como fuente de un importante flujo de turistas hacia nuestras playas, algo que todavía se espera”, manifestó González.
El experto indicó que las expectativas surgidas tras la firma de relaciones diplomáticas en 2018 todavía no se han materializado en los volúmenes de intercambio deseados.
Respecto a la posición de China dentro del comercio dominicano, el país se sitúa como el segundo mayor proveedor de bienes, pero ocupa únicamente el séptimo puesto como destino de exportaciones, quedando detrás de los mercados tradicionales.
El número de turistas chinos también se mantiene bajo: en 2025 arribaron alrededor de 28,000 visitantes de China, una fracción mínima dentro del total de 11.6 millones de turistas que recibió la isla ese mismo año.
Por otro lado, Estados Unidos continúa siendo el socio económico estructural de la República Dominicana, aportando recursos mediante remesas, exportaciones, turismo e inversión extranjera directa, consolidándose como el principal destino de nuestras exportaciones y una de las fuentes más relevantes de divisas.
González advirtió que la creciente llegada de productos chinos podría afectar sectores estratégicos como las zonas francas, que concentran cerca de dos tercios de las exportaciones de bienes y representan una fuente vital de empleo formal.
El analista recomendó a los gobiernos y a las asociaciones del sector que estudien mecanismos de protección para impedir que la masiva importación de componentes y materias primas chinas debilite la competitividad de las empresas instaladas en territorio nacional.
Concluyó que es necesario trabajar hacia un intercambio más equilibrado: “El abismal déficit comercial con China presiona severamente la balanza de pagos de la República Dominicana, y esta situación debe ser gestionada por las autoridades ante Pekín para lograr un intercambio comercial más fructífero entre ambos países”.


