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Más de 3,000 personas se congregaron en el Polideportivo del Colegio Loyola para vivir una noche de adoración eucarística, música y oración, como parte de la cuarta edición de la misión Cielo Abierto en la República Dominicana, reuniendo a familias, jóvenes y fieles de distintas comunidades del país.
El acto de clausura puso fin a una semana de adoración eucarística que se extendió por varias parroquias de Santo Domingo, dentro de una iniciativa que busca crear espacios de encuentro con Jesucristo mediante la oración, la música y la exposición del Santísimo Sacramento.
Durante el segmento de oración se tocaron realidades que afectan a las familias y comunidades dominicanas y del mundo entero, incluyendo súplicas por la recuperación de los damnificados del terremoto en Venezuela, por la vida y la misión de los sacerdotes y los retos que enfrentan, así como por la unidad familiar y la salud de los enfermos.
La velada estuvo colmada de momentos de adoración, alabanza y reflexión, invitando a los presentes a presentar ante Dios sus preocupaciones, esperanzas y necesidades tanto personales como familiares.
Cielo Abierto es una misión internacional de adoración eucarística que nació en México hace más de quince años y que actualmente lleva a cabo actividades evangelizadoras en varios países; en la República Dominicana esta fue la cuarta ocasión, con seis días de jornadas de adoración en distintas parroquias de Santo Domingo antes de culminar con un concierto gratuito abierto al público.
La edición de este año contó con la participación de los ministerios musicales Cristal y Pedro González, fundadores de Cielo Abierto, René Francisco de México, el matrimonio peruano Itala Rodríguez y Juanjo Cabrera, y los dominicanos Celinés Díaz y Eduard Muñoz, quienes acompañaron la jornada con cantos de alabanza.
Lejos de ser solo un concierto, el encuentro se convirtió en un espacio de oración comunitaria y de fortalecimiento de la fe, transmitiendo un mensaje centrado en la esperanza, la familia y la cercanía con Jesucristo.
Con esta actividad realizada en Santo Domingo, Cielo Abierto reafirmó su propósito de llevar la adoración eucarística a distintas comunidades y brindar a los fieles una experiencia de encuentro con Dios a través de la oración, la música y la fraternidad.


