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El dirigente de la Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández, continúa su gira por Estados Unidos con el objetivo de estrechar lazos con la comunidad dominicana, realizando visitas en Filadelfia y Reading, y subrayando la necesidad de una relación que trascienda el simple envío de remesas.
En Filadelfia sostuvo dos encuentros con representantes locales antes de trasladarse a Reading, donde encabezó un amplio acto político‑comunitario que incluyó la juramentación de nuevos militantes de la FP.
Al dirigirse a los dominicanos reunidos en Reading, Fernández destacó la importancia de los fondos enviados desde el exterior, estimando que el flujo anual ronda los US$13,000 millones, cifra que, según sus palabras, sostiene la estabilidad del peso dominicano.
Advirtió que la ausencia de ese recurso tendría consecuencias negativas sobre el tipo de cambio y los precios internos, señalando que sin esos US$13,000 millones se produciría una devaluación del peso, lo que desencadenaría una inflación descontrolada y, por ende, pobreza y atraso para la República Dominicana.
Expresó también su agradecimiento a quienes, desde el extranjero, apoyan a sus familias y a la economía nacional, manifestando con franqueza y humildad que el país depende de la remesa que envían y que su gratitud es permanente.
No obstante, insistió en que la relación debe evolucionar más allá de la transferencia monetaria, proponiendo identificar y conectar al país con profesionales, empresarios y técnicos dominicanos que han adquirido conocimientos en el exterior.
Como ejemplos citó a un ingeniero civil dominicano que lidera la construcción de un moderno puente de tres niveles en Miami‑Dade y a una profesional que dirige una institución universitaria en Florida, resaltando el capital humano que la diáspora aporta al desarrollo nacional.
El exmandatario afirmó que una alianza estratégica con los cerca de tres millones de dominicanos residentes fuera del país es indispensable para el progreso de la nación, señalando que sin ella no habrá desarrollo ni futuro para la República Dominicana.
Rememoró además su propia trayectoria como migrante: llegó a Nueva York a los ocho años, estudió allí y trabajó como repartidor, mientras su madre laboró más de 40 años como enfermera en EE. UU., y explicó que conoce de primera mano las esperanzas y los retos de la diáspora.
Esta serie de actividades en Pensilvania se inserta en la agenda estadounidense de Fernández, que combina compromisos políticos, académicos y encuentros con diversos sectores de la comunidad dominicana en el exterior.


