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Dieciocho sospechosos de haber participado en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse fueron trasladados desde territorio haitiano a Estados Unidos para responder ante la justicia estadounidense, y entre ellos se encuentra el exfuncionario haitiano llamado Joseph.
El domingo, los detenidos abordaron una aeronave militar de EE.UU. que los condujo hasta el estado de Florida, donde deberán comparecer ante un tribunal federal; hasta ahora la Fiscalía estadounidense ha presentado cargos contra treinta personas vinculadas al caso, y los investigadores afirman que parte de la planificación se llevó a cabo en el sur de Florida.
La acción provocó una dura condena en Haití. Pierre Espérance, director ejecutivo de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos, calificó la entrega como «una vergüenza para la Justicia haitiana» y sostuvo que, tras la entrega, las autoridades judiciales del país prácticamente abandonaron el expediente.
El atentado se consumó el 7 de julio de 2021, cuando un grupo armado irrumpió en la residencia privada de Moïse en Puerto Príncipe; cinco años después, el proceso judicial abierto en Haití aún no ha llegado a juicio, mientras que las investigaciones realizadas en EE.UU. ya han producido varias condenas.
En mayo del año pasado, un jurado federal de Miami declaró culpables a otros cuatro hombres por su participación en la trama, sumándose a los acusados que ya habían sido condenados en Estados Unidos, entre los cuales se encuentran varios individuos sentenciados a cadena perpetua por su rol en el complot.
Este envío de los sospechosos a la jurisdicción estadounidense subraya la disparidad entre la acción judicial en EE.UU. y la inactividad percibida del sistema judicial haitiano, que sigue bajo críticas por su aparente falta de avance.


