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En la madrugada de este miércoles, alrededor de las 2:00 a.m., un incendio arrasó veintidós casetas donde se venden pescado y frituras en la zona conocida como La Bajaita, en Boca Chica, dejando sin su principal fuente de ingreso a decenas de comerciantes y afectando directamente a más de un centenar de hogares que dependen de esa actividad.
El fuego se originó en la calle Duarte, justo en la intersección con la avenida Costa Blanca y la calle Abraham Núñez, área donde estaban instalados los puestos de los vendedores playeros.
Las construcciones, mayormente elaboradas con madera y láminas de Aluzinc, facilitaron la rápida propagación de las llamas, que en pocos minutos consumieron los modestos locales donde los comerciantes desempeñaban su labor.
Ante la magnitud del siniestro, el alcalde de Boca Chica, Ramón Candelaria, convocó una reunión de urgencia con los representantes de los damnificados y con los sindicatos de vendedores de la playa, manifestando su intención de buscar una solución conjunta con el Gobierno y las entidades vinculadas al sector.
Candelaria indicó que gestionará la intervención del presidente Luis Abinader, del Ministerio de Turismo y del Ministerio de Vivienda y Edificaciones (MIVED), con el objetivo de explorar alternativas que atiendan a los afectados y permitan la reconstrucción del área quemada.
El dirigente municipal enfatizó que las 22 casetas destruidas eran el sustento de la misma cantidad de pequeños comerciantes, quienes ahora se encuentran sin negocio ni ingresos para mantener a sus familias. «Desde la alcaldía, el Ministerio de Turismo, el MIVED y el Ministerio de Medio Ambiente vamos a buscar una respuesta rápida y satisfactoria para quienes ahora están en el aire», afirmó Candelaria.
Hasta el momento no se ha publicado un informe oficial del cuerpo de bomberos que aclare las causas del incendio. En el sitio se barajan hipótesis, como un posible cortocircuito en la red eléctrica, aunque ninguna ha sido confirmada por las autoridades.
Los comerciantes señalaron que la velocidad con la que se extendió el fuego se debió a los materiales empleados en la construcción de los puestos. La pérdida de los locales representa un golpe duro para quienes, durante años, han dependido de la venta de pescado frito y otros productos para sustentar a sus familias.
El alcalde reiteró que la administración municipal sigue gestionando una respuesta conjunta con las instituciones del Gobierno, mientras los afectados esperan que se habilite nuevamente el espacio y puedan retomar sus fuentes de ingresos.


