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El miércoles por la noche, los Brewers de Milwaukee lograron una victoria contundente sobre los Padres de San Diego, cerrando la Serie Divisional en cuatro partidos y asegurando su pase al siguiente duelo de la NLCS.
El momento cumbre llegó cuando uno de los bateadores conectó una bola que voló 406 pies en dirección al sector de jardín derecho‑central; al saber que la cerca allí es baja, sólo tuvo que estirarse para atraparla. “Creo que tenemos un tipo diferente de confianza y fe en nosotros mismos como equipo”, declaró el jugador, añadiendo: “Es como una confianza silenciosa y sutil. No es para presumir. Es simplemente que todos creemos”.
El cuerpo técnico se mostró satisfecho con la manera en que el conjunto manejó la presión, señalando que la jugada surgió después de un informe de scouting que había preparado al bateador para esa zona del campo. “Simplemente tuve un buen arranque desde que salió el batazo”, comentó el bateador durante la celebración, mientras los aficionados en el estadio, con cervezas en mano, disfrutaban del cálido clima otoñal de octubre.
Ese triunfo marcó la primera racha de victorias consecutivas como visitantes desde 2018 y representa la quinta ocasión en la historia de la franquicia que logran una serie de este tipo fuera de casa.
Con 103 triunfos en la temporada regular, los Brewers superaron a los Padres en duelos que se decidieron por un margen acumulado de apenas cinco carreras en cuatro partidos reñidos. Ahora se enfrentarán a los Dodgers, quienes eliminaron a Atlanta el mismo miércoles en la NLCS. “¿Por qué no querrías otra oportunidad de enfrentarlos después de cómo se dieron las cosas el año pasado?”, cuestionó un representante del equipo rival, asegurando que no sentiría más presión.
En la serie, la defensa de Milwaukee concedió solo tres carreras, mientras que la ofensiva registró diez hits y generó la suficiente producción para marcharse a casa satisfechos.
Un jugador clave cerró la serie con 17 impulsadas en 16 partidos, seis de ellas en esta contienda, convirtiéndose en el líder histórico del club en esa categoría. “Después de lo de ayer, la … seguía siendo buena”, comentó el manager, “Nadie estaba presionado. Simplemente lo tomamos como un día más, como si no tuviéramos nada que perder. Solo teníamos que salir a jugar nuestro estilo de béisbol, y eso empieza con turnos al bate de calidad, embasarse y poner presión a los rivales, y hoy lo logramos”.
Otro jugador lamentó una jugada: “Fue una lástima, hermano. Hizo una buena jugada. Debí haberle pegado más fuerte. Dos pulgadas más y esa pelota pudo haber sido …”.


