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El senador Rafael Barón Duluc manifestó que, si el Ministerio Público no cuenta con la autonomía necesaria, el Código Penal recién aprobado podría convertirse en un instrumento de persecución política, subrayando la urgencia de acompañarlo con mecanismos de control institucional efectivos.
El encuentro, bajo el nombre “Transparencia y Lucha contra la Corrupción en el Nuevo Código Penal”, se llevó a cabo el 30 de septiembre en el Hotel Catalonia de Santo Domingo y reunió a juristas y representantes de diversas instituciones. Barón Duluc reconoció los pasos que ha tomado el gobierno actual para reforzar la independencia del Ministerio Público, pero expresó su preocupación de que administraciones futuras pudieran emplear la norma contra sus adversarios.
«El nuevo Código sería un mecanismo muy fácil de destruir personas, de destruir enemigos, de hacer daño político», declaró el senador, añadiendo que la efectividad del cuerpo legal dependerá de la existencia de órganos de persecución independientes, criterios jurídicos bien definidos y salvaguardas constitucionales.
Con la intención de robustecer la fiscalización legislativa, Barón Duluc propuso lanzar un plan piloto desde el Congreso Nacional. La propuesta incluye la creación de una mesa de trabajo integrada por la ADOCCO, la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) y expertos en derecho, para que el Parlamento pueda solicitar informes, vigilar actuaciones y exigir rendición de cuentas a los funcionarios.
El senador explicó que, históricamente, el Congreso ha centrado su quehacer en la representación y la elaboración de leyes, relegando a un segundo plano sus funciones de control. Argumentó que la lucha contra la corrupción debe ir más allá de sancionar conductas ya cometidas, incorporando mecanismos que reduzcan las oportunidades de irregularidades y que una supervisión legislativa sólida puede ser decisiva.
Barón Duluc recordó que la aprobación del nuevo Código Penal constituye solo una fase del proceso reformista; aún se requieren interpretaciones judiciales, capacitación jurídica, aportes doctrinales y posibles reformas legislativas. «Nosotros tenemos el texto de un nuevo código, porque el Código Penal hay que construirlo», afirmó, y señaló que había presentado una propuesta de modificación un día antes del seminario, sin entrar en detalles sobre su contenido.
Para cerrar, el legislador puso especial énfasis en el delito de tráfico de influencias y en la noción transversal de la corrupción, demandando criterios jurídicos precisos que delimiten sus alcances y eviten interpretaciones que vulneren la seguridad jurídica. Al concluir su intervención, felicitó a la Alianza Dominicana Contra la Corrupción y a su presidente Julio César de la Rosa Tiburcio, reiterando la necesidad de acompañar la puesta en marcha del Código con independencia institucional, prevención, supervisión parlamentaria y una cultura de rendición de cuentas.


