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El lunes 12 de octubre, el Fondo Monetario Internacional emitió una alerta sobre la fragilidad de la estabilidad financiera mundial, aun cuando las economías más grandes han demostrado resistencia.
El organismo señaló tres fuentes de riesgo: una posible corrección en los mercados de valores vinculada a la inteligencia artificial, el aumento de los rendimientos de la deuda soberana y la intensificación de los ciberataques.
En el informe de estabilidad financiera global publicado en octubre, el FMI indicó que los mercados han permanecido relativamente firmes gracias al crecimiento del PIB, los beneficios corporativos y la inversión tecnológica, pero advirtió que el elevado endeudamiento, la demanda de liquidez y la estrecha interconexión entre instituciones financieras podrían amplificar el efecto de una eventual crisis.
El primer punto de atención es la exposición a la inteligencia artificial; las inversiones en este campo han impulsado los precios de numerosas compañías tecnológicas. El Fondo advirtió que un rendimiento inferior al esperado podría provocar una caída de esas acciones y arrastrar a sectores adicionales. Desde 2024, la participación de los principales operadores de centros de datos en la emisión global de bonos corporativos de grado de inversión subió de menos del 1 % a un 10 %, evidenciando una mayor dependencia del financiamiento.
El segundo riesgo identificado corresponde al alza de los rendimientos de los bonos gubernamentales, en un contexto marcado por alta deuda pública, presiones inflacionarias y desafíos fiscales. Un salto brusco en dichos rendimientos tendría el potencial de devaluar otros activos financieros, encarecer el costo del crédito y complicar operaciones que usan títulos soberanos como colateral.
La tercera amenaza señalada son los ciberataques dirigidos a bancos, plataformas de pago y proveedores de tecnología. La creciente digitalización del sector financiero eleva la probabilidad de que un incidente informático interrumpa servicios críticos. El organismo señaló que, en más del 70 % de los incidentes registrados en 2026, los proveedores de software no contaron con tiempo suficiente para corregir vulnerabilidades antes de que fueran explotadas.
El reporte también destacó la vulnerabilidad de ciertas instituciones bancarias. Las pruebas de resistencia indican que, bajo un escenario adverso, los bancos que concentran el 22 % de los activos bancarios mundiales podrían ver su capital caer por debajo de los requisitos regulatorios, frente al 18 % observado el año anterior. A este panorama se suman los riesgos vinculados a fondos de pensiones, aseguradoras y otros intermediarios financieros con exposición a activos poco líquidos.
Frente a estos hallazgos, el FMI recomendó adoptar medidas preventivas para garantizar la sostenibilidad de la deuda pública, frenar el endeudamiento excesivo y reforzar la ciberseguridad. Además, subrayó la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta del sistema financiero, pues los gobiernos y bancos centrales disponen de un margen cada vez menor para absorber nuevas perturbaciones.


