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La doctora Cristal Manzanillo, del Instituto Espaillat Cabral, describe la técnica mínimamente invasiva y enfatiza que una evaluación oftalmológica completa es indispensable para determinar la elegibilidad del paciente.
Numerosos pacientes eligen la cirugía refractiva con la intención de reducir la dependencia de gafas o lentes de contacto al trabajar, practicar deportes o realizar sus actividades cotidianas.
Entre las alternativas disponibles se encuentra SMILE PRO, un método láser poco invasivo que permite corregir tanto la miopía como el astigmatismo mediante la modificación de la forma corneal.
La especialista en córnea, catarata y cirugía refractiva del mismo instituto aclara que este procedimiento busca perfeccionar el enfoque de las imágenes y constituye una opción para quienes desean disminuir el uso de lentes.
La miopía se define por la dificultad de ver con claridad a distancia, mientras que el astigmatismo genera visión borrosa o distorsionada en diferentes rangos.
SMILE PRO actúa directamente sobre la córnea, la capa transparente del ojo, alterando su curvatura para que la luz se enfoque de manera más precisa en la retina.
El proceso emplea un láser de femtosegundo que crea una fina lámina interna, conocida como lentículo, dentro de la córnea.
Una vez formado el lentículo, el cirujano lo extrae a través de una incisión diminuta, evitando la necesidad de crear un colgajo corneal, a diferencia de otras técnicas refractivas.
La intervención se realiza en modalidad ambulatoria y la anestesia se administra mediante gotas oftálmicas.
Según la especialista, la fase de disparo del láser para corregir la miopía puede durar aproximadamente unos minutos, aunque ese lapso corresponde solo a una parte del procedimiento total.
Esta modalidad está diseñada para ofrecer corrección visual mediante una incisión mínima, pero su indicación depende de las características particulares de cada paciente.
La doctora Manzanillo recalca que la elección de una cirugía refractiva debe iniciarse con una valoración oftalmológica individual, analizando la graduación y su estabilidad, la forma y el grosor corneal, la salud de la superficie ocular, el estado general del ojo, los antecedentes médicos y las necesidades visuales y actividades habituales del paciente.
SMILE PRO puede ser adecuado para adultos jóvenes con miopía, con o sin astigmatismo, cuya prescripción sea estable y cuyos estudios demuestren el cumplimiento de los requisitos necesarios.
La profesional advierte que no existe una técnica perfecta para todos, por lo que la recomendación médica debe adaptarse a las particularidades de cada ojo.
Una ventaja de SMILE PRO es la rápida recuperación: según datos del Instituto, varios pacientes pueden regresar al trabajo y a sus actividades diarias al día siguiente de la cirugía, siempre que su evolución sea favorable.
No obstante, la visión sigue estabilizándose durante las semanas posteriores, de modo que el proceso de curación puede variar entre individuos.
El seguimiento oftalmológico posterior permite establecer indicaciones y cuidados específicos para cada caso.
El Instituto Espaillat Cabral incluye SMILE PRO entre sus opciones de cirugía láser refractiva para quienes buscan disminuir su dependencia de lentes.
La entidad subraya que una consulta especializada es esencial para determinar si la técnica se ajusta al paciente, evaluar las condiciones oculares y fijar expectativas realistas sobre los resultados.
La doctora Manzanillo enfatiza que la decisión debe basarse en estudios oftalmológicos y en las necesidades individuales, sin considerar una única técnica como solución universal para todos los problemas de visión.


