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El Ejecutivo, por medio de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), presionará a las micro y pequeñas empresas, así como a los contribuyentes que no forman parte del grupo de grandes contribuyentes, para que se incorporen al régimen de facturación electrónica antes del 15 de noviembre.
Esta determinación se inserta en un escenario de tensión económica para los comercios de menor escala, que padecen el incremento de los precios de los combustibles, la escasez de efectivo disponible y el alza de los costos operativos, una combinación que pone en riesgo a muchos emprendedores que buscan mantener sus puertas abiertas.
Para varios establecimientos, la suma de esas presiones podría convertirse en el punto de quiebre que acelere el cierre de negocios que ya operan con márgenes muy ajustados y con dificultades para cubrir sus gastos.
El director general de la DGII, Pedro Urrutia, comunicó que la entidad está trabajando en un mecanismo simplificado que facilite la incorporación de los pequeños negocios, aunque aún no se ha definido cuándo estará disponible ni bajo qué condiciones podrán acceder a él.
Urrutia explicó que la iniciativa, provisionalmente denominada, permitiría a los pequeños comerciantes registrarse en cuatro pasos desde un teléfono móvil y enlazarse directamente con el sistema de facturación electrónica.
El funcionario manifestó que espera tener listo el mecanismo a mediados de octubre.
Sin embargo, a escasas jornadas del cierre de ese mes, los contribuyentes requieren información precisa sobre la puesta en marcha y las facilidades que tendrán para completar el proceso antes de la fecha límite.
El último plazo de seis meses concedido a las pequeñas empresas vence el 15 de noviembre, lo que reduce el tiempo disponible para quienes todavía no han finalizado la adaptación.
Los pequeños negocios se encuentran al borde de desaparecer, pues deben ajustar sus procedimientos administrativos y tecnológicos mientras intentan sostener sus operaciones en un escenario de mayores costos y dificultades económicas.
La ausencia de información oportuna sobre las herramientas anunciadas podría incrementar la incertidumbre entre comerciantes, emprendedores y trabajadores independientes, especialmente entre quienes necesitan orientación para cumplir con los nuevos requerimientos.
Ante la proximidad de la fecha límite, se espera que la DGII informe si el mecanismo prometido ya está disponible, cómo podrán utilizarlo los contribuyentes y qué asistencia ofrecerá a quienes enfrenten dificultades para incorporarse al sistema.
El desafío para las autoridades será garantizar que los pequeños negocios cuenten con información clara y herramientas accesibles para cumplir con esta obligación tributaria, sin que las dificultades de adaptación se sumen a las presiones económicas que ya amenazan la continuidad de muchos establecimientos.
Para miles de emprendedores, la preocupación principal es mantener sus negocios funcionando, conservar los empleos que generan y evitar que la acumulación de obligaciones y costos los empuje al cierre definitivo.
En síntesis, la exigencia de adoptar la facturación electrónica antes del 15 de noviembre representa un reto crucial para el sector de micro y pequeñas empresas en medio de una coyuntura económica adversa.


