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Según el Laboratorio Electoral de la Universidad de Florida, 54,390,864 ciudadanos de los Estados Unidos ejercieron su voto de forma anticipada en los comicios de medio término.
De ese total, 1,851,563 procedieron del estado de Nueva York, distribuidos entre sus 62 condados; la ventana de votación anticipada en la entidad se extendió del 24 de octubre al 1 de noviembre.
En la ciudad de Nueva York, la participación anticipada se desglosó así: Queens registró 177,271 votantes, Manhattan 160,045, Brooklyn 135,095, el Bronx 57,167 y Staten Island 43,208.
Este elevado número de sufragios adelantados evidencia una robusta movilización ciudadana de cara a unas elecciones que definirán el equilibrio de poder en Washington, donde se renovarán los 435 asientos de la Cámara de Representantes y 35 del Senado.
Los electores hispanos manifestaron preocupación principalmente por el encarecimiento de la vida, destacando los precios de los combustibles y los alquileres, la reducción de prestaciones sociales y las detenciones y deportaciones realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El voto latino podría resultar decisivo; el costo de la vida y las políticas migratorias aparecen como factores críticos que influyen en sus preferencias y en su evaluación de la gestión del presidente Donald Trump.
Datos de la Comisión de Asistencia Electoral de EE. UU. indican que el padrón nacional cuenta con 234,504,358 votantes registrados, de los cuales 211,144,275 están activos.
En el escenario político, los demócratas conservan la esperanza de una victoria que les permita retomar el control del Congreso, lo que los ha impulsado a destinar recursos considerables en campañas dentro de estados históricamente republicanos como Oklahoma, Texas, Iowa y Mississippi.
Una encuesta nacional publicada este domingo muestra al Partido Demócrata con una ventaja de siete puntos porcentuales sobre el Partido Republicano en la lucha por la mayoría del Congreso, atribuida al descontento del electorado y a los altos índices de desaprobación hacia Trump.
Actualmente, los republicanos mantienen mayorías estrechas en ambas cámaras, de modo que los resultados podrían reorientar la agenda legislativa del gobierno federal.
Mientras tanto, las autoridades electorales continúan supervisando la logística de los centros de votación y los procesos de escrutinio para asegurar el correcto desarrollo del proceso.


