Solo 125 personas privadas de libertad con condiciones de salud mental reciben atención en los cinco pabellones especializados del sistema penitenciario de República Dominicana.
El resto —unos 311 internos de 436 diagnosticados — son tratados de forma ambulatoria dentro de las cárceles comunes.
Así se reveló en el marco del Foro Internacional Salud Mental y Sistema Penitenciario, realizado en el Día Mundial de la Salud Mental, un espacio que reunió a autoridades y expertos para debatir sobre la necesidad de transformación en la atención que reciben los reclusos con enfermedades psiquiátricas en el país.
Centro penal psiquiátrico
El director de la Oficina Nacional Defensoría Pública, Rodolfo Valentín instó al Gobierno a la creación de un centro psiquiátrico que tenga una administración adecuada, con psicólogos, psiquiatras y con enfermeras para los privados de libertad ante sus condiciones.
Valentín advirtió que el Estado incurre en una «irresponsabilidad» al mantener en prisión preventiva, por periodos de tres, seis o hasta dieciocho meses, a personas que se encuentran con trastornos mentales.

El funcionario subrayó que no se puede dar el mismo trato a una persona que comete un delito en pleno uso de sus facultades mentales que a quien padece una enfermedad psiquiátrica.
En contraste, el director general del Servicios de Penitenciario y Correcionales, Roberto Santana, consideró que la creación de un centro único no sería la mejor alternativa, ya que podría alejar a los internos de sus comunidades y familias.
«No creo que sea necesario que haya propiamente un centro porque eso va a deslocalizar a las personas de diferentes provincias, y los mismos privados de libertad no deben estar en un lugar demasiado lejos de su familia y su comunidad», argumentó.
Sin embargo reconoció que el país enfrenta una crisis en materia de salud mental desde 2016, y que los centros penitenciarios cuentan con menos de 100 profesionales especializados para cubrir la demanda nacional.


