El presidente de Colombia, Gustavo Petro, encendió las alarmas este miércoles al afirmar que varios cuerpos recuperados por el Mar Caribe y enterrados en Puerto López, en el extremo norte de La Guajira, “podrían ser ciudadanos de la República Dominicana”. El mandatario no detalló el origen de esta información, pero hizo un llamado público al Gobierno dominicano para colaborar en la identificación de las víctimas.
“Están enterrados en Puerto López, extremo norte de La Guajira. Al parecer son lancheros bombardeados en el mar Caribe, al parecer ciudadanos de la República Dominicana”, publicó Petro en su cuenta de X. En su mensaje, pidió a las autoridades dominicanas “encontrar a sus ciudadanos y sus familias” y ayudar en el proceso de identificación. “No más sangre en el Caribe”, expresó.
El presidente acompañó su publicación con un video donde se observa un cadáver en la playa y a un hombre cavando una fosa en la arena para sepultarlo. Según Petro, las imágenes fueron tomadas en La Guajira, departamento fronterizo con Venezuela, aunque no especificó la fecha de grabación.
Petro también solicitó a la Fiscalía colombiana investigar el hallazgo de los cuerpos y determinar si corresponden a víctimas de bombardeos realizados por Estados Unidos contra embarcaciones supuestamente cargadas con drogas. En ese sentido, pidió al Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) “la mayor colaboración para encontrar estos cadáveres” y reiteró que es responsabilidad del Estado colombiano identificarlos.
El mandatario calificó como “inhumano” que la Fiscalía lleve un mes sin realizar el proceso de identificación, lo que consideró un incumplimiento de sus deberes institucionales.
Petro, un fuerte crítico de las operaciones antinarcóticos de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico, recordó que al menos 21 lanchas han sido hundidas y 82 tripulantes han muerto en estas acciones. “Estos son asesinatos. No hay aguas internacionales en el Caribe, todas pertenecen a nuestras naciones caribeñas”, afirmó.
El presidente sostuvo que el mar Caribe, además de ser estratégico para combatir el narcotráfico, también se ha convertido en escenario de “arbitrariedades” que afectan directamente a los pueblos de la región.


