Santo Domingo, R.D. – La escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel comienza a generar efectos directos en la economía de la República Dominicana, principalmente a través del aumento sostenido en los precios del petróleo y sus derivados. La tensión geopolítica en Medio Oriente ha provocado incertidumbre en los mercados energéticos internacionales, elevando el costo del barril de crudo y encareciendo los combustibles en países altamente dependientes de la importación, como es el caso dominicano.
El incremento en los precios de la gasolina y el gasoil impacta de manera directa el transporte, la producción y la distribución de bienes y servicios, generando presiones inflacionarias que afectan tanto a consumidores como a sectores productivos. Además, el Gobierno ha debido aumentar los subsidios a los combustibles para amortiguar el golpe al bolsillo de la población, lo que implica una mayor presión sobre las finanzas públicas y posibles ajustes presupuestarios en otras áreas.
Economistas advierten que, de prolongarse el conflicto, podrían registrarse mayores efectos en la tasa de cambio, el costo de importaciones y el crecimiento económico. Aunque el país no participa directamente en la confrontación, la interconexión de los mercados globales hace inevitable que las tensiones internacionales se reflejen en la economía local, obligando a las autoridades a mantener medidas de contingencia para preservar la estabilidad macroeconómica.


