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Amplios sectores de la sociedad dominicana la emprenden contra la ley mordaza y la censura del poder en la República Dominicana.
Lo escribe en fuentes consultadas el periodista Jhonny Trinidad desde los Estados Unidos.
Otros manifiestan preocupación por el uso del terrorismo judicial contra periodistas y medios de comunicación en el nuevo código penal y de ahí sale la expresión:»no a la ley mordaza».
Varios artículos del nuevo código penal amenazan el ejercicio del periodismo y la libertad de expresión en República Dominicana, recordando amplias voces que «sin libertad de expresión y difusion del pensamiento no hay democracia».
Otros repudian también la medida de la Junta Central Electoral (JCE) prohibiendo la publicación de encuestas, calificando la disposiciónm como intento de censura a los medios de comunicación y a los periodistas.
La sociedad repudia los intentos del nuevo codigo penal aprobado en el Congreso Nacional con el intento de imponer en el país una ley mordaza a los medios de comunicación, periodistas y en las redes sociales.
Imponer una censura a los medios de comunicación, periodistas y en las redes sociales es un acto dictatorial.
Ese codigo quema históricamente a los que dieron su apoyo en el Congreso Nacional.
Daña la historia de partidos politicos y legisladores que se han ufanado «defendiendo la libertad de expresión y difusion del pensamiento»
Los legisladores del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Fuerza del Pueblo, de la Liberación Dominicana y todos los que aprobaron la censura, proyecto de ley mordaza, traicionan la democracia y a la nación dominicana.
El perremeismo, uno de los grandes beneficiados por la libertad de expresión y difusion del pensamiento diciéndole de todo a los peledeístas para sacarlos del poder, no recuerdan el daño del silencio impuesto por los gobiernos de Balaguer a José Francisco Peña Gómez, cuando cerraban el programa Tribuna Democrática y le impedían dirigirse al pais por radio y televisión.
En la gestion perremeista, han sido persistentes los intentos de censura a los medios de comunicación, periodistas y redes sociales.
Ha habido ataques al ejercicio periodístico, como a empresas periodísticas en diferentes escenarios.Lo registra la historia en los útimos años, algo muy dañino.
La nacion dominicana está abiertamente contra los atentados a la libertad de expresión y difusion del pensamiento en el nuevo codigo penal.
En un escenario regional marcado por tensiones y retrocesos en materia de libertades, la República Dominicana aparece como un caso singular. El Índice Chapultepec 2025, elaborado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), colocó al país en el primer lugar entre 23 naciones evaluadas, con 82.17 puntos sobre 100. Fue el único en alcanzar la categoría de “Con Libertad de Expresión”. Sin embargo, detrás de este reconocimiento internacional se esconde una realidad frágil y llena de desafíos.
La SIP advierte que la estabilidad democrática dominicana se sostiene sobre bases precarias. Los medios de comunicación enfrentan una “mordaza sigilosa” que combina la fragilidad económica de las empresas periodísticas, el uso discrecional de la publicidad estatal como mecanismo de presión y las tensiones derivadas de nuevas propuestas legislativas. Entre ellas, destaca el proyecto de ley que busca crear el Instituto Nacional de Comunicación (Inacom), señalado como un riesgo potencial de censura.
El panorama se complica aún más con la migración de la inversión publicitaria hacia plataformas globales, lo que erosiona la independencia editorial y expone a los medios a presiones políticas y comerciales. Aunque el presidente Luis Abinader ha defendido públicamente la libertad de prensa, la SIP subraya que su discurso se ve opacado por prácticas económicas que limitan el ejercicio pleno de este derecho.
La inquietud ha generado protestas de periodistas que denuncian barreras informativ


