Los Guardias de la Revolución declararon este domingo que mantendrán el cerco sobre el estrecho de Ormuz, una ruta esencial para el comercio global, hasta que Washington cumpla íntegramente con las pretensiones de Teherán, entre ellas el pago de indemnizaciones por los daños ocasionados en el incidente reciente.
Mientras tanto, el tránsito de hidrocarburos a nivel mundial sigue paralizado por fuerzas que atacan de forma constante a los buques que cruzan el estrecho sin contar con su autorización, lo que mantiene la zona en un estado de bloqueo permanente.
Los navíos que antes navegaban con libertad fueron citados por diversas fuentes a retomar las negociaciones de un acuerdo previamente establecido, el cual delineaba una hoja de ruta para la reapertura total del paso marítimo.
El canciller iraní, en declaraciones recientes, señaló que las conversaciones sobre el tránsito y la gestión del estrecho están «cerca de su fase final», indicando que ambas partes podrían acercarse a una solución si se cumplen las exigencias persas.
Omán, situado en la margen opuesta del estrecho, ha instado a ambas naciones a dialogar y buscar una salida diplomática que garantice la seguridad y la libre circulación de los buques comerciales.


