La intensa pugna económica y tecnológica entre Estados Unidos y China está transformando los lazos comerciales en América Latina, y según el politólogo González, podría abrir nuevas perspectivas para la República Dominicana, sobre todo en áreas vinculadas a las cadenas de suministro y a la relocalización de sectores industriales.
Washington está intentando disminuir su dependencia de China mediante medidas como restricciones a la exportación de tecnología de punta, incentivos para la producción de semiconductores en su propio territorio y la reubicación de ciertas actividades industriales hacia naciones aliadas. Paralelamente, Pekín ha intensificado su presencia en la región a través del comercio, la inversión y el acceso a materias primas.
“Lo que estamos observando es una rivalidad que se manifiesta desde Asia, pasa por Estados Unidos, y llega a América Latina. El mundo se configura cada vez más alrededor de la competencia entre Estados Unidos y China”, declaró González durante una entrevista en un programa de actualidad conducido por un periodista reconocido. Señaló que los canales de televisión locales son escenarios clave de esta disputa por su relevancia en inteligencia artificial, telecomunicaciones, industria automotriz y defensa. Explicó que EE.UU. mantiene ventajas en el diseño de chips, el software y la IA, mientras que la fabricación de los componentes más sofisticados se concentra mayormente en China.
“Los semiconductores son el nuevo petróleo de la humanidad. Estados Unidos no es el principal fabricante, pero controla buena parte de la técnica, el diseño y los programas necesarios para producirlos”, subrayó el analista. Añadió que la pandemia de COVID‑19 puso en evidencia los riesgos de depender de las cadenas de suministro asiáticas y aceleró los esfuerzos estadounidenses por diversificar la producción, aunque advirtió que el proceso será paulatino, pues esas redes se construyeron durante décadas.
González indicó que la República Dominicana forma parte de este nuevo escenario de competencia por recursos naturales, mercados y posición geográfica. China ha reforzado sus lazos comerciales con Brasil, Argentina, Perú y Chile, mientras EE.UU. procura preservar y ampliar su influencia económica y política en la zona.
El politólogo resaltó la cercanía geográfica con Estados Unidos, el régimen de zonas francas y la integración comercial con ese mercado como elementos que podrían favorecer al país ante un eventual proceso de relocalización de industrias. Además, señaló que el año pasado la isla registró un saldo positivo en su relación económica con EE.UU. al sumar remesas, exportaciones, turismo e inversión extranjera directa, cuyo monto cifró en aproximadamente.
Según su análisis, empresas que busquen reducir su exposición a las cadenas de producción asiáticas podrían optar por establecer operaciones más próximas al mercado estadounidense, lo que abriría oportunidades para la República Dominicana si logra atraer esas inversiones. También advirtió que una posible crisis vinculada a los semiconductores tendría repercusiones globales por el papel estratégico de la isla en su fabricación y podría acelerar el reordenamiento de las cadenas internacionales de suministro. En su opinión, la rivalidad entre Washington y Pekín seguirá expandiéndose a nuevos ámbitos, obligando a los países latinoamericanos a equilibrar sus relaciones comerciales y diplomáticas. “La competencia entre Estados Unidos y China ya está cambiando la economía mundial, y América Latina no está fuera de ese proceso”, concluyó.


