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La menopausia, periodo que indica el cese definitivo de la menstruación, suele venir acompañada de diversos síntomas tanto corporales como emocionales; entre ellos, tres se presentan con mayor regularidad en la mayor parte de las mujeres: los sofocos, el insomnio y los cambios de humor.
Los sofocos se manifiestan como una oleada repentina de calor que recorre la zona superior del cuerpo, frecuentemente acompañada de sudoración y enrojecimiento cutáneo. Estos episodios pueden durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos, y en ocasiones llegan a interrumpir actividades cotidianas o el sueño nocturno.
El insomnio es otro de los quejas habituales; muchas mujeres indican que les cuesta conciliar el sueño o que se despiertan varias veces durante la noche. La disminución del estrógeno y la alteración de los niveles hormonales inciden en los ciclos de descanso, provocando cansancio durante el día y mermando la calidad de vida.
Los cambios de humor, que van desde irritabilidad y ansiedad hasta episodios de tristeza, también son frecuentes. La variación de hormonas, sumada al estrés y al proceso de adaptación a esta nueva etapa, pueden desencadenar esas fluctuaciones emocionales, haciendo que la mujer se sienta más sensible o vulnerable.
Ante la aparición de estos signos, se aconseja consultar a un profesional de la salud para valorar alternativas terapéuticas, que pueden incluir tratamientos hormonales, ajustes en la alimentación y la práctica regular de ejercicio, con la intención de mitigar el malestar y preservar una salud integral.


