Padres y tutores del Centro Educativo Nicolás Mañón, en la provincia de Azua, denunciaron que estudiantes del plantel reciben docencia debajo de un árbol debido a la falta de aulas habilitadas para desarrollar las clases en condiciones adecuadas.
La situación, según explicaron los familiares, obliga a maestros y alumnos a permanecer expuestos al sol, el polvo y las inclemencias del tiempo durante la jornada escolar.
“Hemos permitido todo esto porque no tenemos otra alternativa. Pero gracias a Dios que solo me queda un hijo en esta escuela y no lo voy a mandar para que no siga recibiendo sol, resplandor y polvareda”, expresó Ana Perdomo, madre de cinco hijos, de los cuales uno continúa estudiando en el centro.
Perdomo aseguró que las dificultades aumentan cuando se registran lluvias, ya que los estudiantes deben trasladarse de un lugar a otro cargando sus sillas para protegerse del agua.
La madre también manifestó preocupación por la presencia de plagas e insectos en el árbol bajo el cual, según afirma, se imparte docencia, debido al riesgo de picaduras para los niños.
“Cuando llueve tienen que correr de un lado a otro cargando la silla y, peor aún, deben tener mucho cuidado con las plagas que viven en el árbol para que no los piquen”, señaló.
La tutora explicó además que su hijo debe recorrer una distancia considerable para llegar al centro educativo, por lo que, aseguró, regresa a su vivienda agotado después de la jornada.
Los residentes y familiares esperan que las autoridades educativas concluyan las aulas destinadas al nivel inicial, cuya construcción, según indicaron, se encuentra aproximadamente en un 90 % de ejecución.
Ante esta situación, los padres solicitaron al Ministerio de Educación y a las autoridades locales acelerar la terminación de los espacios pendientes y garantizar que los estudiantes puedan recibir docencia en aulas seguras y adecuadas.


