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Tini Stoessel ha abierto una polémica con su padre, Alejandro Stoessel, sobre la forma en que se ha manejado su patrimonio y las empresas que administran sus ingresos por música, imagen, contratos y presentaciones.
La artista descubrió que no posee participación ni control sobre algunas sociedades que gestionan parte de sus ganancias, tras quince años en los que su papá dirigió su carrera.
Fuentes periodísticas indican que los abogados de la cantante solicitaron una auditoría externa para revisar su situación financiera y el estado de las compañías vinculadas a su actividad profesional.
La revisión se puso en marcha al comprobar que, hasta hace tres meses, la dirección de esos negocios estaba a cargo directo de Alejandro Stoessel.
En junio de 2026 la artista consiguió abrir una cuenta bancaria a su nombre, aunque varios acuerdos firmados antes de esa fecha siguen bajo la administración de sociedades de las que desea recuperar el control.
Medios locales calculan que el patrimonio de Tini ronda los 70 millones de dólares, cifra que carece de respaldo documental y se considera una estimación mediática.
Una periodista reveló que la cantante tenía un límite de 5 000 dólares mensuales en sus tarjetas de crédito, administradas por su familia, lo que provocó tensiones cuando intentó comprar una cartera de lujo.
La misma fuente añadió que la auditoría mostró que, durante la gira actual, Tini habría percibido cerca de 300 000 dólares, aunque esos números no han sido verificados de forma independiente.
El enfrentamiento ha puesto de relieve la relación entre Tini y su padre, quien durante años fue el eje central de la gestión de su carrera; un comunicador aseguró que ahora la relación es «nula» y que la artista no invitó a sus padres a la boda prevista para diciembre con el futbolista argentino.
Hasta la fecha, Tini Stoessel no ha ofrecido declaraciones públicas sobre la disputa, al igual que sus progenitores, que tampoco la acompañaron en eventos recientes como el Mundial o el viaje a París para los preparativos nupciales.
Este conflicto reaviva el debate sobre la administración del dinero y los negocios de artistas que alcanzan la fama en la adolescencia; la proyección internacional de la cantante, con millones de seguidores y una importante actividad comercial, convierte el control de sus empresas, contratos e ingresos en un punto crítico del enfrentamiento.
El caso ha sido comparado con el de una conocida cantante estadounidense que estuvo bajo la tutela de su padre hasta 2021, recordando que la revisión del patrimonio y la búsqueda de autonomía pueden extenderse en el tiempo.
Por ahora, la información disponible se centra en la auditoría y en la intención de Tini de retomar el control de las sociedades vinculadas a su carrera, mientras mantiene silencio sobre el conflicto familiar.


