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El economista e historiador Bernardo Vega indicó que las presidenciales de 2028 podrían requerir una segunda vuelta, pues el candidato del Partido Revolucionario Moderno tendría dificultades para superar la mitad del sufragio.
En una entrevista sobre la coyuntura electoral dominicana, Vega subrayó que el escenario político actual difiere de épocas previas, señalando el crecimiento de votantes independientes, el aumento del abstencionismo y la disminución de la identificación ideológica con los partidos tradicionales.
Rememoró que al iniciar sus sondeos políticos junto a su equipo, apenas un 7 % de los encuestados se declaraba sin afiliación a ningún partido; hoy más de la mitad de la población se describe como independiente, reflejando descontento y apatía frente al entusiasmo que se vivía antes.
También destacó una variación en la participación electoral: tras el fin de la dictadura, la asistencia a las urnas era alta, pero en los últimos procesos se ha registrado un número creciente de personas que optan por no votar.
Para la diáspora dominicana, el interés por ejercer su voto desde el exterior disminuye progresivamente.
Al repasar a los personajes que han marcado la política del país, Vega nombró a figuras históricas como Juan Bosch, Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez, y añadió a Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Hipólito Mejía, Danilo Medina, Leonel Fernández y Luis Abinader.
Precisó que, conforme a la Constitución, Luis Abinader y Danilo Medina no podrán postularse nuevamente en 2028, mientras que Leonel Fernández mantiene la posibilidad de presentar otra candidatura presidencial.
Comentó que, de resultar vencedor, Fernández lograría un cuarto periodo al frente del Estado, comparándolo con etapas históricas de prolongada permanencia en el poder.
Vega advirtió que el contexto internacional, particularmente la posición del presidente de Estados Unidos, podría influir en la campaña dominicana; recordó que el expresidente Donald Trump ha manifestado públicamente preferencias por candidatos en diversas elecciones latinoamericanas y se preguntó cómo afectaría un posible respaldo a un aspirante dominicano.
Según su criterio, una parte del electorado podría ver con buenos ojos el apoyo estadounidense, mientras que otros lo percibirían como una intervención en los asuntos internos del país.
El economista señaló que, aunque en varios procesos de la región se han registrado triunfos de candidatos catalogados como de derecha, en la República Dominicana las líneas ideológicas entre los principales partidos se han difuminado, dificultando identificar si el PRM, el PRD o la Fuerza del Pueblo son claramente de derecha o izquierda.
En este escenario, Vega anticipa que el candidato oficialista del PRM probablemente no alcanzará el 50 % necesario para evitar una segunda vuelta en 2028, lo que incrementaría la influencia de partidos menores y otras figuras políticas que buscarían alianzas para lograr la mayoría requerida.


