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El Dr. Pedro Ureña lidera el programa pionero del país dirigido al diagnóstico de la microcirculación del corazón.
Santo Domingo, D.N. – Con la puesta en marcha de la primera iniciativa nacional destinada a estudiar a fondo la microcirculación cardíaca, República Dominicana se posiciona como líder en cardiología intervencionista de la región. Esta herramienta innovadora permite identificar y atender a pacientes con síntomas graves de enfermedad coronaria cuyo cateterismo convencional no muestra anomalías.
A nivel global, la enfermedad coronaria y la aterosclerosis continúan siendo la causa principal de morbilidad y mortalidad en adultos. Hasta ahora, exámenes como la angiotomografía y el cateterismo cardíaco se han considerado el estándar para detectar obstrucciones, pero sólo revelan las arterias epicárdicas de gran calibre, dejando fuera la delicada red microvascular del corazón.
La tecnología de alta precisión, primera en el territorio nacional y encabezada por el Dr. Pedro Ureña en la unidad Moderno‑MCA, hace posible descubrir las fuentes ocultas del dolor torácico y de infartos en pacientes cuyas arterias principales aparecen libres de bloqueo.
Los primeros dieciséis pacientes que se sometieron a este procedimiento y obtuvieron resultados exitosos serán presentados en congresos internacionales.
Investigaciones científicas recientes indican que la disfunción microvascular explica más del 40 % de los síntomas cardíacos en individuos sin obstrucciones visibles en las arterias mayores.
«Hasta ahora, esta limitación generaba una gran frustración tanto para los médicos como para los pacientes», declaró el Dr. Pedro Ureña, reconocido cardiólogo intervencionista. «Personas con pruebas de esfuerzo positivas y dolor torácico persistente quedaban sin diagnóstico claro porque su cateterismo no mostraba arterias tapadas. Hoy, gracias a esta evaluación microvascular, podemos diagnosticar objetivamente la disfunción y aplicar un tratamiento preciso y eficaz».
¿En qué consiste la técnica? Se realiza por vía percutánea, introduciendo en la arteria un transductor de alta sensibilidad que mide simultáneamente el flujo coronario y la temperatura. Con la administración controlada de fármacos específicos y el procesamiento de algoritmos hemodinámicos, el equipo determina con exactitud la presencia y gravedad de la disfunción microvascular.
Hasta la fecha, la unidad Moderno‑MCA ha evaluado y tratado con éxito a los primeros pacientes mediante esta metodología. Dada su relevancia clínica, los hallazgos de esta fase preliminar se compartirán pronto en foros médicos internacionales.
Este proyecto evidencia que, pese a los retos del sistema de salud, los especialistas dominicanos continúan impulsando la medicina nacional hacia los más altos estándares de calidad, precisión y tecnología a nivel global.


