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Durante el viaje en barco que lo llevó a la isla canaria de La Palma, el artista puertorriqueño sintió mareos; allí debía grabar el video oficial del tema que ha encabezado las listas españolas durante todo el verano.
Desde Bogotá, y hablando a fuentes periodísticas, declaró que está viviendo un periodo mágico, que este verano ha sido espectacular y que jamás imaginó que una canción junto a un artista contemporáneo alcanzara la repercusión que está teniendo ‘La graciosa’.
La pieza ‘La graciosa’, incluida en el disco «El Baifo» de Quevedo, se convirtió en la canción‑tema de la selección española de fútbol en la temporada estival y coincidió con el regreso de Crespo a los escenarios de España, donde en julio lanzó su gira «Poeta Herío» con presentaciones en Jerez de la Frontera, Marbella, Madrid y otras ciudades.
Famoso a nivel mundial por el merengue ‘Suavemente’, lanzado hace más de 25 años, el intérprete asegura que ahora aborda la música con mayor madurez: se levanta a las 4 a.m. para correr y considera su labor musical, ante todo, una forma de diversión más que una obligación.
Hace poco ofreció un concierto en Puerto Rico en uno de los recintos más importantes de la isla, logrando una casa llena y confirmando su gran popularidad local.
Nacido en Nueva York y residente en Miami desde los 18 años, ese traslado le abrió la puerta para colaborar a lo largo de los años con artistas como Fito Blanco, Steve Aoki y Daddy Yankee, ampliando su experiencia dentro del merengue.
Crespo explica que, aunque su esencia sigue siendo merenguera, ha aprendido a adaptar su sonido a otras tendencias, describiendo la “magia y flexibilidad” del merengue que le permite dialogar con el reguetón y el pop urbano.
En sus propias palabras: «Me di cuenta que mi voz es merenguera, es tropical de forma natural. Es mi naturaleza, pero se adapta a otros sonidos, a otras tendencias (…) el merengue tiene esa magia, esa flexibilidad».
La reciente colaboración con el colombiano Beéle, titulada “Pa Bailar”, surgió en Bogotá cuando Crespo escuchó por primera vez la propuesta del artista para incluirla en su disco. La química fue inmediata y ambos grabaron el tema en una sesión que, según recuerda, fluyó sin contratiempos.
«Hicimos clic así. Él es un artista natural. (…) Yo lo vi como un sobrino, como muy talentoso. Hicimos clic creativo al momento. Porque eso no todo el mundo, no todo el tiempo pasa», señaló el cantante.
Para él, esa afinidad es esencial en cualquier colaboración; no basta con juntar nombres de distintas generaciones, sino lograr una conexión que haga que la música surja de forma natural.
El éxito de “Suavemente”, que marcó su carrera hace más de dos décadas, le enseñó a desprenderse de la presión de superar su propio legado. Reconoce que, durante un tiempo, intentó superar ese himno, pero comprendió que debía enfocarse en su evolución personal.
«Ahora lo que hago es divertirme. No me enfoco en los números. Si los números llegan bien, si no llegan, no puedo condicionar mi felicidad, mi espiritualidad y mi tranquilidad», insiste.
Inspirado por la constancia del pintor Pablo Picasso, el intérprete afirma que la presión no debe influir en su proceso creativo: «La presión no puede ser parte de mi creación porque puede tener un impacto, se puede perder la concentración pensando en la presión del ego. No, yo me concentro en hacer buena música».


