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El presidente Luis Abinader subrayó ante la Asamblea General de la ONU que la República Dominicana logró bajar la pobreza monetaria del 25,8 % registrado en 2019 a un 14,6 % en el primer semestre de 2026.
Asimismo, resaltó que el país ha desaparecido del mapa del hambre, superó por primera vez la barrera de los US$5 000 millones en inversión extranjera directa y alcanzó un histórico cercano a los US$16 000 millones en exportaciones.
«La República Dominicana ha trabajado para cumplir compromisos esenciales requeridos por nuestro pueblo y puede mostrar resultados. Redujimos la pobreza monetaria de 25,8 % en 2019 a 14,6 % en el primer semestre de este año. Y hace apenas dos meses, la FAO confirmó que mi país salió del mapa del hambre; somos el quinto país de América Latina en lograrlo. Nos habíamos comprometido a alcanzar la meta de Hambre Cero en 2028. Lo logramos antes», manifestó el presidente.
Abinader indicó que, por cuarto año consecutivo, la nación ha recibido más de US$4 000 millones anuales en inversión extranjera directa, y que en 2025, por primera vez, esa cifra cruzó los US$5 000 millones.
«Nuestras exportaciones alcanzaron un récord de casi US$16 000 millones. Esos resultados son reflejo de la seguridad jurídica, la estabilidad institucional y la confianza que inspira la República Dominicana», afirmó.
El jefe de Estado también destacó el auge del turismo, señalando que la llegada de visitantes pasó de 7,5 millones en 2019 a una proyección de más de 12 millones para 2026, una magnitud que solo México ha alcanzado en América Latina.
En cuanto al financiamiento internacional y la medición del progreso, sostuvo que los logros económicos de un país no deben convertirse en obstáculo para acceder a recursos externos.
Indicó que los países de ingresos medianos albergan aproximadamente a tres de cada cuatro habitantes del planeta y a dos de cada tres personas en situación de pobreza extrema, mientras que el ingreso per cápita sigue siendo el criterio casi exclusivo para obtener financiamiento concesional.
«Pedimos que el proceso iniciado en el Pacto para el Futuro concluya con un marco común para medir el progreso más allá del producto interno bruto, y que las instituciones financieras incorporen a sus criterios el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional. Porque lo que no se mide no entra en las decisiones; y lo que no entra en las decisiones, no se atiende», manifestó.
Sobre cambio climático, sargazo y protección de los océanos, el presidente afirmó que, para una pequeña nación insular, el clima no es un concepto abstracto sino una realidad que impacta directamente a su gente.
En ese sentido, valoró la adopción de una declaración que aborda el aumento del nivel del mar y garantiza la estabilidad de las zonas marítimas.
«Por iniciativa de República Dominicana, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente adoptó la primera resolución global sobre el sargazo, un problema regional reconocido como un reto global. Por eso no nos cansaremos de pedir que el financiamiento climático llegue con la misma rapidez con que llegan las tormentas al Caribe», expresó.
Asimismo, resaltó los avances hacia la ratificación del Acuerdo sobre la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional, cuyo instrumento de ratificación fue depositado en marzo.
«El océano es una importante fuente de vida y es nuestra frontera más extensa; por eso protegerlo es una obligación de Estado», sostuvo.
En materia de orden internacional y conflictos armados, Abinader afirmó que la coyuntura actual demanda serenidad, claridad y unidad entre las naciones.
«Serenidad, porque el orden internacional atraviesa una profunda transición. Claridad, porque esta Organización enfrenta una situación financiera sin precedentes, conflictos armados que no cesan y una revolución tecnológica que avanza más rápido que nuestra capacidad de gobernarla. Y unidad, porque ninguno de estos desafíos puede ser enfrentado por un país actuando solo», declaró.
El mandatario advirtió que las confrontaciones internacionales pueden repercutir directamente en la economía dominicana, sobre todo por el alza de los precios de alimentos y combustibles.
«Las guerras en Europa y Oriente Medio han disparado los precios de los alimentos y de la energía. Mi país importa la totalidad de los combustibles que consume: no fijamos esos precios, nos impactan sin poder controlarlos. Por eso abogamos por la desescalada, por la libertad de navegación y por una solución diplomática que impida la proliferación nuclear en la región», manifestó.
Abinader sostuvo que, para naciones como la República Dominicana, un orden internacional basado en reglas constituye una condición de seguridad y una garantía de que las controversias entre países se resuelvan mediante normas acordadas y no mediante el uso de la fuerza.


