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Durante la Asamblea General de la ONU, el presidente Luis Abinader solicitó que se concluya la puesta en marcha de la fuerza internacional autorizada para combatir a las bandas armadas en Haití, cuyo mandato vence el 30 de septiembre.
En su intervención dentro del debate general del 81.º período de sesiones, el mandatario también exigió la aplicación total del embargo de armas contra Haití, la sanción a quienes financian y protegen a las pandillas, y el fortalecimiento de la Policía, las Fuerzas Armadas y el sistema judicial haitianos.
Abinader subrayó que la misión opera hoy con apenas una quinta parte de los efectivos previstos, aproximadamente el 20 % del personal esperado, y advirtió que cualquier renovación debe ir acompañada de los recursos y tropas necesarios para cumplir con su mandato.
El presidente recordó que la República Dominicana ha aportado al fondo fiduciario de la misión, ha puesto a disposición su territorio para tránsito y logística, alberga una oficina de apoyo de la ONU, colabora con el régimen de sanciones y ha atendido en sus hospitales al personal de la operación.
Reiteró que la crisis en Haití constituye una cuestión de seguridad nacional para el país vecino y afirmó que «no existe una solución dominicana», señalando que Haití atraviesa una crisis integral dominada sobre todo por la inseguridad generada por bandas armadas que controlan gran parte de la capital.
Indicó que la República Dominicana seguirá resguardando sus fronteras, aplicando sus leyes migratorias y reforzando sus Fuerzas Armadas.
En su discurso también destacó la reducción de la pobreza monetaria, el incremento de la inversión extranjera y de las exportaciones, así como el crecimiento del turismo, y pidió revisar los criterios de acceso al financiamiento concesional para los países de renta media.
Por último, llamó a acelerar la financiación climática para los estados del Caribe y subrayó la adopción de una primera resolución global sobre el sargazo, iniciativa impulsada por la República Dominicana.


