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El martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvieron su primer encuentro cara a cara en la ciudad de Nueva York.
La conversación se desarrolló dentro de un hotel de Manhattan, en el contexto de la recepción que Trump organizó para autoridades extranjeras durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU, y se realizó a puerta cerrada.
En la mesa también participaron el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete, Stephen Miller.
Rodríguez calificó la reunión como “histórica” y manifestó que ambos interlocutores abordaron asuntos destinados a reforzar la relación bilateral, entre los que se incluyeron la cooperación en energía, minería y seguridad.
El encuentro estuvo cargado de simbolismo, pues pocas horas antes el mandatario había pronunciado su discurso ante la Asamblea General, donde defendió la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y lo describió como “criminal” y “dictador”.
Esta cita se enmarca en un proceso de acercamiento acelerado entre Washington y Caracas, con negociaciones en marcha sobre energía, minería, la deuda venezolana y la participación de empresas estadounidenses en la reactivación de la industria del país sudamericano.
Según fuentes internacionales, Estados Unidos ha asegurado acuerdos que le permitirán ampliar su presencia en el sector petrolero venezolano, mientras la administración interina de Rodríguez busca reincorporar al país a los mercados y a los organismos financieros globales.
Se trata del primer encuentro presencial entre un presidente estadounidense y una figura del chavismo desde la conversación de 1999 entre el entonces presidente electo Hugo Chávez y el presidente Bill Clinton; el último contacto de alto nivel había sido una breve charla entre Barack Obama y Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas de 2015.
La visita de Rodríguez a Nueva York y su reunión con Trump han generado críticas de sectores de la oposición venezolana, que ponen en duda la continuidad de estructuras vinculadas al chavismo frente a la agenda de cooperación que la administración interina está impulsando con EE. UU..


