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En las últimas horas se informó que, aun cuando los precios del crudo y del combustible de aviación retrocedan, los viajeros podrían seguir enfrentando tarifas aéreas elevadas, según declaraciones de expertos y de aerolíneas estadounidenses.
El costo del jet‑fuel se disparó tras el inicio del conflicto con Irán, descendió notablemente en la primavera y volvió a incrementarse durante el verano. Estas variaciones hacen que las compañías aéreas tengan dificultades para planear con antelación y las mantienen reticentes a rebajar los precios, según explica Brett House, economista y profesor de la Columbia Business School. Durante el conflicto, el combustible de aviación ha subido a un ritmo más rápido que el propio petróleo, reflejando tanto el encarecimiento del crudo como la escasez de combustible refinado, que constituye uno de los mayores rubros de gasto operativo de las aerolíneas.
Aunque la volatilidad del combustible es evidente, los precios de los boletos no han seguido la misma tendencia. El índice Argus de combustible para aviones en EE. UU. cayó de un pico de 4,88 dólares por galón a principios de abril a un mínimo de 2,70 dólares en junio, pero el costo promedio del pasaje se mantuvo alto. Según la Oficina de Estadísticas de Transporte, el pasaje medio (excluyendo cargos opcionales como equipaje documentado y selección de asiento) pasó de 405 dólares en los últimos tres meses de 2025 a 428 dólares en el primer trimestre del presente año y a 436 dólares en el período de abril a junio. House señala que gran parte de esta desconexión se debe al calendario: las aerolíneas definen meses antes la cantidad de vuelos y asientos que ofrecerán, tomando en cuenta estimaciones de combustible y otros costos.
Las fuentes consultadas indican que, hasta el momento, los pasajeros apenas perciben alivio mientras las compañías ajustan sus horarios y precios para el resto del año. El Departamento de Trabajo reportó que los pasajes aéreos en EE. UU. fueron un 23 % más caros en agosto respecto al mismo mes del año anterior. Además, el precio del combustible de aviación volvió a subir este mes, alcanzando 4,53 dólares por galón el 17 de septiembre, según el mismo índice Argus.
El diésel y el jet‑fuel compiten por la misma capacidad de refinación, de modo que la escasez de uno ejerce presión sobre el precio y la disponibilidad del otro. Este año, el combustible representará casi un tercio de los gastos operativos de las aerolíneas, frente a alrededor de una cuarta parte en 2025, según datos de la IATA. Cuando los precios del combustible comenzaron a repuntar, United ya tenía reservados cerca del 35 % de los asientos para los últimos tres meses del año, lo que impidió a la compañía subir retroactivamente esas tarifas, indicó el director financiero Mike Leskinen.
La población sigue atenta a cómo evolucionan estos factores y su impacto en los costos de viajar.


