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Estados Unidos anunció este martes que intensificará su régimen sancionatorio contra Cuba, ampliando las restricciones a operaciones financieras vinculadas a la isla, incluso al sector privado.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) informó que quedan prohibidas las transacciones financieras «indirectas» con entidades cubanas sancionadas, sobre todo aquellas relacionadas con el aparato de seguridad y con Gaesa, el conglomerado económico del ejército cubano.
La OFAC, dependiente del Departamento del Tesoro, también anuló la autorización conocida como «U‑Turn», que había permitido a los bancos estadounidenses procesar pagos en dólares vinculados a Cuba desde 2024, siempre que el origen y destino estuvieran fuera de EE. UU. y no involucraran a ciudadanos estadounidenses.
Asimismo, la nueva normativa elimina la autorización que permitía a los bancos de EE. UU. «abrir y mantener cuentas exclusivamente a nombre de un ciudadano cubano emprendedor del sector privado».
Esa vía de acceso al sistema bancario estadounidense para empresarios privados había sido habilitada en 2024 bajo la presidencia del demócrata Joe Biden (2021‑2025), como parte de la estrategia para impulsar el incipiente sector privado cubano.
«Con estas nuevas medidas de bloqueo se pretende obstaculizar el proceso de transformaciones económicas en curso», expresó en X el canciller cubano Bruno Rodríguez, al referirse a las reformas pro‑mercado aprobadas en junio para enfrentar la crisis económica.
El funcionario cubano añadió que las sanciones atacan tanto al sector público como al privado, pese a que algunos funcionarios estadounidenses afirman querer ayudar al desarrollo de este último.
Oniel Díaz, propietario de una consultora que asesora a emprendedores cubanos, señaló en Facebook que las medidas anunciadas por Washington generan «obstáculos adicionales» al cerrar «cualquier opción de conexión bancaria por mínima» con EE. UU.
Díaz advirtió que los bancos fuera de EE. UU. podrían endurecer sus procedimientos, lo que complicaría los pagos internacionales del sector privado, incluidos alimentos y combustibles.
La política de presión máxima que ejerce Washington sobre la isla coincide con un rápido incremento de las importaciones del sector privado cubano provenientes de Estados Unidos.
De acuerdo con datos de la Oficina del Censo estadounidense, en julio Cuba importó mercancías por 149 millones de dólares, la cifra mensual más alta registrada desde 1992.
Entre enero y julio del presente año, el total de compras alcanzó 674 millones de dólares, prácticamente la totalidad de lo importado durante 2025.
Las nuevas disposiciones también restringen algunas categorías de viajes que habían sido permitidos durante la administración de Barack Obama (2009‑2017) para ciudadanos estadounidenses.
Los intercambios culturales «de persona a persona», así como conferencias y reuniones de negocios, ahora requerirán autorización previa.
Desde que Donald Trump volvió al poder, las relaciones bilaterales entre Cuba y EE. UU. se han endurecido notablemente.
El líder republicano sostiene que la isla, a apenas 150 kilómetros de la costa de Florida, constituye una «amenaza extraordinaria» para la seguridad estadounidense y ha amenazado con «tomar el control» de la misma.
Washington, que no oculta su intención de promover un cambio de régimen en La Habana, mantiene desde enero un bloqueo petrolero de facto sobre la población de 9,4 millones de habitantes, sumiendo al país en una grave crisis económica y energética.


