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Santo Domingo, República Dominicana – La educación de los hijos no se limita a decisiones grandiosas ni a situaciones excepcionales; su verdadera esencia se moldea en los gestos cotidianos: la charla al cruzar la puerta, el aplauso por un pequeño logro, la guía para que el niño haga una tarea por sí mismo o la imposición de un límite amoroso y claro.
Desde esa perspectiva, la doctora Lluberes, especialista en Psiquiatría General y Forense, destaca tres fundamentos críticos que deben fortalecer madres y padres al relacionarse con niños y adolescentes: la presencia diaria, el reconocimiento constante y los límites que orienten sin coartar.
La experta abordará estos conceptos y otros en la XI Conferencia Anual de GISEF, organizada en honor al Mes de la Familia bajo el lema “Vínculos que protegen: el rol de la familia en la prevención del trauma”. La cita será el 11 de noviembre a las 6:00 p.m. en Casa San Pablo.
Veinte minutos que pueden marcar la diferencia
Según la doctora, los actos repetidos cada día poseen un valor singular en la consolidación del vínculo; no es necesario esperar una ocasión extraordinaria para conectar con los hijos.
“Los momentos que repetimos todos los días valen más que los momentos especiales”, afirma.
Dedicar unos minutos de atención plena al regresar del trabajo y, nuevamente, antes de dormir, se convierte en una práctica sencilla pero de gran significado. Lo esencial no es la cantidad de tiempo, sino la constancia de una presencia fiable.
Para padres y madres con agendas apretadas, la propuesta implica una visión distinta: acompañar a los hijos no requiere largas franjas horarias, sino crear instantes cotidianos donde se sientan escuchados, observados y acompañados.
Reconocer para favorecer el aprendizaje
Otro de los ejes propuestos por la experta está vinculado a la manera en que los adultos responden a los esfuerzos y avances de los niños.
“El comportamiento cambia con el tiempo, no con un regaño. Dividir las tareas en pasos pequeños, permitir los fallos de la primera vez, reconocer los logros pequeños en tiempo real. Los comentarios desmoralizantes —‘si sacaste 90, ¿por qué no 100?’— destruyen lo que la constancia construye. Convertir obligaciones en oportunidades”, enfatiza.
Los límites también son protectores
Poner límites no equivale a ejercer un control autoritario. Para la doctora Lluberes, conocer los límites ayuda al niño a entender el entorno y a encontrar dirección.
“Saber dónde está el límite le ofrece al niño entendimiento del mundo y dirección”, explica.
Desde esta óptica, permitir que los niños experimenten con los límites forma parte de su desarrollo; la respuesta adulta debe centrarse en enseñar qué conductas son apropiadas y cuáles podrían entorpecer su futuro, en vez de castigar.
Existe, además, una faceta de esa protección: evitar hacer por los hijos aquello que ya pueden ejecutar solos. Vestirse, organizar sus cosas, asumir pequeñas responsabilidades o resolver problemas menores son oportunidades para cultivar la autonomía.
El exceso de cuidados puede privarlos de experiencias esenciales para aprender a desenvolverse por sí mismos.
La XI Conferencia Anual de GISEF cuenta con el apoyo de diversos patrocinadores y organizaciones comprometidas con la causa.
Con más de diez años de experiencia en cargos de liderazgo dentro del sistema de salud correccional de Texas, la doctora Lluberes ha atendido a personas privadas de libertad con trastornos mentales graves y comorbilidades por consumo de sustancias. Fue directora médica de Salud Mental de la cárcel del Condado de Harris, directora de la Unidad de Restauración de Competencia de la Universidad de Texas y subdirectora de Salud Mental del sistema penitenciario texano bajo la gestión de la Universidad de Texas (UTMB). Además, fundó y dirigió el programa de Psiquiatría Forense de UTHealth Houston y ha desarrollado una amplia labor académica y de defensa de los derechos de poblaciones vulnerables. Actualmente ejerce en la práctica privada Global MH Services, forma parte del Comité Dominicano de Salud Mental Penitenciaria y colabora como voluntaria con Physicians for Human Rights.
GISEF, creada en 2005 e incorporada por la Procuraduría General de la República en 2006, es una organización no gubernamental sin fines de lucro cuyo objetivo principal es elevar la calidad de vida de familias vulnerables mediante proyectos integrales en salud, medio ambiente, educación, generación de ingresos, acceso a tecnologías de información y recreación, buscando oportunidades de desarrollo más justas y equitativas para sus miembros.
Para mayor información, visite el sitio web de GISEF y sígala en sus redes sociales.


