ENTRE2NEWS
El gobierno iraní ha puesto en aviso que cambiará su forma de reaccionar si alguna nación ribereña del Golfo consiente que su territorio sea utilizado para lanzar ofensivas contra la República Islámica.
En la rueda de prensa semanal del domingo, Esmail Baqai, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, enfatizó que los Estados limítrofes no pueden, bajo ninguna circunstancia, permitir que sus instalaciones o recursos sirvan a los intereses de EE.UU. o Israel para desestabilizar la zona.
Baqai resaltó que Teherán exhorta a todos los países vecinos a observar los principios de buena vecindad y advirtió que cualquier implicación en actos agresivos de EE.UU. y del régimen sionista acarrea responsabilidad internacional.
El funcionario también señaló que, de repetirse una agresión contra Irán por parte de EE.UU. e Israel con apoyo logístico de estos países, “la respuesta será, sin duda, diferente”.
Asimismo, desmintió una denuncia de un medio norteamericano que alegaba la expulsión de dos miembros de la delegación iraní durante la 81ª sesión de la Asamblea General de la ONU, tachando el informe de “fabricar logros mediante mentiras”.
Recalcó que no existe “absolutamente nada de lo que EE.UU. pueda enorgullecerse” en ese incumplimiento, pues evidencia que Washington no constituye un anfitrión digno para la Organización.
Al ser interrogado sobre la reciente declaración del expresidente Donald Trump, quien sostuvo que EE.UU. no sabe con quién dialogar dentro de Irán, Baqai contestó que tal aseveración “no tiene ningún fundamento” y subrayó la cohesión y orden del proceso de decisión iraní.
En relación con la propuesta iraní de reabrir el estrecho de Ormuz durante siete días bajo condiciones iraníes, señaló que EE.UU., a través de sus mediadores, reiteró su postura previa sobre la cuestión nuclear, mientras que la atención de Teherán se centra ahora exclusivamente en el estrecho.
El vocero explicó que garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz o restablecer la calma en esa ruta marítima requiere que EE.UU. tome acciones concretas: cesar la interferencia en la navegación comercial iraní, levantar las sanciones y detener cualquier otra medida intervencionista.
En otro segmento de su intervención, Baqai rechazó las posturas del Reino Unido, describiéndolas como “una maniobra para evadir responsabilidades”, y citó al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien admitió que bases europeas fueron utilizadas durante la agresión militar de EE.UU. e Israel.
Destacó que presentar a Irán como amenaza no oculta que el Reino Unido participó efectivamente en una acción hostil contra el país, calificando esas afirmaciones de “completamente falsas” y de intentar desviar la atención y la responsabilidad internacional del Gobierno británico.
El diplomático iraní minimizó las declaraciones estadounidenses sobre el inicio de una nueva fase de guerra y tensión, argumentando que las operaciones militares no pueden iniciarse y concluirse tan fácilmente como se pretende, y enfatizó que Irán actuará con firmeza para defender su soberanía.
Remarcó que en los últimos siete meses quedó demostrado que, cuando se trata de la soberanía nacional, la integridad territorial y la dignidad del país, el pueblo iraní recurrirá a todos los medios necesarios para enfrentar cualquier agresión.
Finalmente, Baqai concluyó que las amenazas y los discursos intimidatorios no lograrán influir en los iraníes; Teherán está centrado en reforzar sus capacidades defensivas y en aprovechar las experiencias acumuladas durante el último año y medio de confrontación con sus adversarios.


