ENTRE2NEWS
La madrugada que siguió al temblor de magnitud 7,7 que estremeció Panamá el viernes se vio marcada por continuas réplicas breves, lo que obligó a muchos a pasar la noche sin poder dormir o a refugiarse al exterior.
En Penonomé, localidad ubicada a unos 180 kilómetros al norte del epicentro, se observaron varios desperfectos: la torre de la iglesia se vino abajo, una sección de un hotel colapsó, la sede de la gobernación resultó dañada y varias viviendas presentan grietas y techos derrumbados.
El Instituto de Geociencias de Panamá comunicó a través de sus redes sociales que, entre las 19:30 hora local del viernes (23:30 GMT) y las 9:30 del sábado (14:30 GMT), se contabilizaron cerca de un centenar de temblores con magnitudes entre 4 y 6.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo se originó a las 12:56 hora local (17:56 GMT) del viernes, a una profundidad de 10 kilómetros, y su epicentro quedó a 12 kilómetros de la población costera de Tonosí, en el sur del país, a aproximadamente 239 kilómetros de la capital.
Por su parte, el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá registró una magnitud de 7,5, una profundidad de 4 kilómetros y ubicó el foco a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí.
Algunos huéspedes de hoteles en Penonomé, en la calurosa provincia de Coclé que alberga cerca de 25 000 habitantes, decidieron pasar la noche en los vestíbulos de sus alojamientos; otros vecinos señalaron que prefirieron permanecer fuera de sus casas ante la persistencia de los temblores.
Hasta el momento no se ha registrado ninguna muerte, aunque se contabiliza una treintena de heridos leves y alrededor de 400 edificaciones con daños en todo el territorio, que forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, zona de alta actividad sísmica.
En la provincia de Los Santos, donde se sitúa Tonosí, aproximadamente 300 residentes de una comunidad costera fueron trasladados a zonas más elevadas por el aumento del nivel del mar, y cinco comunidades continúan incomunicadas debido a puentes y carreteras destruidos y a deslizamientos de tierra.
La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, está presente en Tonosí y compartió este sábado imágenes en redes sociales mientras «mantiene contacto directo con las familias afectadas, escuchando sus necesidades y dando seguimiento a las situaciones registradas en la zona».
Tras una noche de tensión por las réplicas, la capital panameña amaneció serena y el sábado avanzó como día laborable; el Metro, único del país y de Centroamérica, sigue detenido desde el viernes mientras se efectúan inspecciones del sistema tras los temblores.
El Aeropuerto Internacional de Tocumen, principal puerta de entrada del país, opera bajo protocolos de seguridad que contemplan la suspensión temporal de despegues y aterrizajes cuando se detectan réplicas, para inspeccionar pistas, calles de rodaje y plataformas.
En medios y redes, geólogos y sismólogos recordaron que Panamá se encuentra en la convergencia de placas tectónicas, lo que permite la ocurrencia de eventos de gran magnitud como el del viernes, y advirtieron que las réplicas, algunas intensas, podrían prolongarse durante varios meses.
También abundan comentarios que elogian la sismorresistencia de los rascacielos que dominan el horizonte de la capital, particularmente los que bordean el paseo marítimo y superan los sesenta pisos; los primeros informes indican que ninguno ha presentado fisuras ni daños estructurales.


