ENTRE2NEWS
La menor asegura que sus compañeras le dijeron que todo era una broma antes de atacarla; el video muestra puñetazos contra su cabeza y rostro mientras varios alumnos observan y filman. Su abuela clama por justicia y la familia compareció ante el Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes.
Según la propia menor, bajo la excusa de que todo era una “broma”, la trasladaron al baño de su centro educativo el viernes 9 de octubre, donde supuestamente recibió una serie de golpes de parte de varias compañeras. Los hechos se produjeron en el plantel Ana Gloria de la Cruz Estrella, ubicado en la avenida 27 de Febrero, en Santiago.
El episodio quedó registrado en un video que se propagó rápidamente por redes sociales, generando una fuerte repulsa ante la violencia ejercida contra la niña y la actitud pasiva de los demás estudiantes que, en lugar de intervenir, solo observaron y grabaron la escena.
En la grabación se distingue a una de las presuntas agresoras golpeando de forma reiterada a la adolescente, que cursa primero de secularia, en la cabeza y el rostro, hasta derribarla al suelo mientras le escupe insultos.
Durante la agresión se oyen voces que advierten: «ella la va a matar» y «suéltala», evidenciando la complicidad de algunos testigos.
La víctima, cuya identidad se mantiene confidencial por su condición de menor, explicó que el conflicto surgió en el primer recreo, cuando una estudiante de 15 años le preguntó cuándo se enfrentarían, haciéndola creer que hablaba en tono de broma.
Más tarde, en el recreo de la tarde, una alumna de 12 años volvió a proponerle el encuentro e invitó a la adolescente al baño. La joven aceptó pensando que no se trataba de una pelea real, pero allí fue agredida por varias compañeras.
«Yo no quería pelear. Ella me había dicho que era relajando», declaró la menor, describiendo cómo, según su versión, una aparente broma derivó en una agresión física.
La joven manifestó desconocer los motivos del ataque y negó haber tenido conflictos previos con la estudiante señalada como la principal agresora. Aseguró que, tras el hecho, la acusada alegó que la confrontación había sido real y que supuestamente existían diferencias entre ambas.
La menor también señaló que no era la primera vez que se producían enfrentamientos de esta índole dentro del plantel, mencionando otros incidentes que, según su relato, involucraron a estudiantes.
El caso ha impactado profundamente a Marilyn Durán, abuela de la adolescente, quien confesó vivir con una angustia constante al imaginar que su nieta fue golpeada sin que ella pudiera intervenir.
«Yo no he tenido vida. No puedo dormir, no tengo deseos de comer. Saber que yo no pude estar ahí para ayudar a mi niña mientras le estaban dando golpes ha sido terrible para mí», expresó Durán entre lágrimas y enojo.
Durán recordó que ha criado a la menor como si fuera su propia hija y que, antes del ataque, ya había percibido señales de que algo no marchaba bien en el entorno escolar.
Según la abuela, su nieta le había manifestado su deseo de abandonar la escuela porque otras estudiantes supuestamente la provocaban y ella no quería involucrarse en peleas.
La abuela comentó que incluso pensó en acudir a las autoridades educativas para solicitar el traslado de la niña a otro liceo, pero entendió que la dirección del plantel ya había tomado cartas en el asunto.
Tras la difusión del video, Durán exige que el caso no quede impune y solicita una investigación exhaustiva tanto de la agresión como de las circunstancias que la rodearon.
«Yo lo que quiero es justicia, para que eso no se lo hagan a otra niña y ninguna otra tenga que pasar por lo que pasó ella», manifestó con firmeza.
Los familiares de la adolescente se presentaron hoy ante el Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes para iniciar acciones legales que permitan esclarecer los hechos, identificar a los responsables y garantizar la protección de la menor.
La agresión ha generado una fuerte condena al haberse producido dentro de un centro educativo, un espacio que debería asegurar la seguridad de los estudiantes, y al evidente desinterés de los testigos que presenciaron la violencia.
El caso también plantea dudas sobre las medidas preventivas y los protocolos de actuación del plantel frente a posibles situaciones de acoso, amenazas y violencia entre alumnos.
Hasta el momento, la dirección de la escuela y las autoridades educativas no han emitido una versión oficial ni detallado las acciones que se están tomando al respecto.
Mientras la familia continúa reclamando justicia, queda pendiente esclarecer cómo se desencadenó la agresión, quiénes participaron y qué medidas se implementarán para impedir que otros estudiantes sufran hechos similares.


