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Una experta de la Mayo Clinic ha señalado que esta variante agresiva del cáncer puede generar enrojecimiento, sensación de calor y alteraciones en la textura cutánea de la mama, por lo que es vital identificar sus indicadores de alarma.
Según diversas fuentes, aunque habitualmente se asocia la presencia de un nódulo como señal de alerta del cáncer mamario, existe una forma particularmente agresiva que se desarrolla sin formar una masa palpable. Se trata del cáncer de mama inflamatorio, una condición de rápida progresión que produce cambios visibles en la piel y cuyos síntomas pueden confundirse con otras patologías. En el contexto del Mes de la Concientización sobre el Cáncer de Mama, que se celebra cada octubre, la doctora Tina Hieken, cirujana oncóloga del Centro Oncológico Integral de la Mayo Clinic, subraya la necesidad de reconocer estas manifestaciones y buscar atención médica sin demora.
Los signos que no deben pasarse por alto difieren de los de otras formas de cáncer de mama y aparecen de forma repentina en una sola mama. Entre los principales síntomas se incluyen: variaciones en la coloración de la piel que puede tornarse rosada, rojiza, morada o similar a un moretón; sensación de calor inusual en la zona afectada; engrosamiento o textura rugosa que recuerda la cáscara de una naranja, conocido como “piel de naranja”; y una evolución que puede completarse en pocos meses.
«Cuando hay cambios en la piel de la mama, sobre todo en mujeres que no están amamantando y no presentan enrojecimiento asociado a la lactancia, eso puede ser una señal de alarma de cáncer y debe ser evaluado por un profesional médico», advierte la doctora Hieken. La especialista aclara que, mientras algunos tumores pueden permanecer como un bulto durante tiempo antes de mostrar alteraciones cutáneas, el cáncer inflamatorio progresa con mucha rapidez.
En cuanto a su frecuencia, la Mayo Clinic indica que el cáncer de mama inflamatorio constituye entre el 1 % y el 5 % de todos los diagnósticos de cáncer mamario, pero está implicado en aproximadamente el 10 % de las muertes por esta enfermedad, lo que evidencia su gravedad y la necesidad de detectarlo a tiempo.
Los tratamientos recomendados incluyen quimioterapia, terapias dirigidas contra HER2 y, en algunos subtipos, inmunoterapia. Posteriormente, la paciente podría requerir una cirugía para extirpar la mama afectada y los ganglios linfáticos correspondientes, seguida de radioterapia en los campos indicados por el equipo médico. La doctora enfatiza que la combinación de terapia sistémica, intervención quirúrgica y radiación es esencial para controlar una enfermedad con alto riesgo de diseminación y recaída.
Es importante recordar que, aunque estos signos pueden deberse a otras afecciones, no deben descartarse ni atribuirse exclusivamente a una infección. Identificar las señales de alerta y recibir una evaluación profesional oportuna son pasos críticos para confirmar el diagnóstico y determinar el plan terapéutico adecuado. La Mayo Clinic, entidad sin fines de lucro dedicada a la atención, investigación y educación médica, trabaja continuamente en el desarrollo de nuevas alternativas diagnósticas y terapéuticas.
Las partes involucradas no han emitido comentarios adicionales.


