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El presbítero Juan Carlos Vásconez, párroco de San Josemaría Escrivá en Guayaquil, Ecuador, compartió sus reflexiones sobre el fallecimiento del padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari, ocurrido el 17 de octubre cuando una cruz de madera se vino abajo sobre él durante la celebración eucarística en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Ante la oleada de comentarios en redes sociales que insinuaban un posible castigo celestial, Vásconez rememoró el pasaje evangélico relativo al derrumbe de la torre de Siloé, tragedia que cobró la vida de 18 personas. Señaló que, según la narración, Jesús explicó que aquellas víctimas no eran más pecadoras ni responsables que los demás habitantes de Jerusalén, y utilizó el episodio para invitar al arrepentimiento.
«Ante la muerte hay un mensaje de igualdad. La vida es frágil y todos vamos a pasar por ese momento», afirmó el rector, describiendo a Sánchez como un sacerdote muy estimado en Guayaquil y una persona de profunda fe. Añadió que el fallecido, integrante de la Congregación Redentorista, había dirigido un retiro en febrero al que asistieron numerosos colegas del clero.
Vásconez puntualizó que el trágico accidente también invita a meditar sobre el sentido de la cruz dentro de la tradición cristiana. Remarcó que la misa simboliza el sacrificio de Cristo en el Calvario y sostuvo que la tragedia puede convertirse en una fuente de fortaleza espiritual y en estímulo para nuevas vocaciones sacerdotales. Asimismo, solicitó oraciones por los redentoristas y los feligreses de la parroquia que perdieron a su párroco.
Para concluir, el sacerdote hizo un llamado a revisar los elementos instalados en los templos con el fin de prevenir incidentes, poniendo especial atención a cruces, imágenes y objetos fijados a paredes y techos. Comentó que recientemente tuvo conocimiento de otro caso en el que un fragmento de mármol se desprendió de una pared, y anunció que en la iglesia donde ejerce su ministerio se inspeccionará el anclaje de las lámparas.


