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El presidente Luiz Inácio Lula da Silva dedicó el sábado 24 de octubre a la etapa final de su campaña, iniciando la jornada con una caminata por la playa de Copacabana en Río de Janeiro y concluyéndola por la tarde con una masiva marcha en la Avenida Paulista de São Paulo, acompañada por el candidato a vicepresidente, Geraldo Alckmin, y otros referentes del bloque progresista.
Por su parte, el senador Flávio Bolsonaro decidió cerrar su gira electoral en la capital de Minas Gerais, Belo Horizonte, y después trasladarse a Barra da Tijuca, zona de Río de Janeiro, con la intención de afianzar el voto conservador que resultó decisivo en la primera vuelta celebrada el 4 de octubre.
Según las últimas encuestas de Datafolha y Quaest, el panorama se presenta extremadamente ajustado: el candidato del Partido de los Trabajadores registra entre el 47 % y el 48 % de los votos válidos, una diferencia que se ubica dentro del margen de error y que técnicamente coloca la contienda en empate. El balotaje definirá si el PT retoma la presidencia o si el bloque bolsonarista logra una segunda ronda, con 160 millones de electores habilitados para acudir a las urnas este domingo 25 de octubre.
El segundo turno será determinante para el futuro político del país durante los próximos cuatro años, en un contexto de marcada polarización que el Tribunal Superior Electoral ha intentado mitigar mediante un refuerzo técnico y logístico de la operación electoral. Tras la renovación de gobernaciones y parlamentos estatales en la votación del 4 de octubre, ahora solo queda decidir la presidencia de la República.
Los analistas coinciden en que la movilización en los grandes centros urbanos —São Paulo, Minas Geraes y Río de Janeiro— será clave, dado que concentran la mayor parte del padrón electoral y la participación fue baja en la primera ronda. La propuesta de Lula se sustenta en la continuidad de políticas sociales y el impulso al empleo, destacando la reciente reducción de la semana laboral aprobada por el Congreso como prueba de su agenda. En contraste, el bloque liderado por el senador Bolsonaro apuesta por reformas estructurales de corte liberal, alineándose con la derecha regional y presentándose como la alternativa al proyecto del adversario. El Tribunal Superior Electoral ha intensificado la vigilancia y la protección de los equipos electrónicos de votación ante la creciente crispación de la recta final, garantizando una jornada pacífica y transparente. La votación dará inicio este domingo 25 de octubre y los primeros resultados oficiales se darán a conocer al cierre de las urnas. Con una paridad tan estrecha, el escrutinio podría decidir al próximo presidente por un margen mínimo.


