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Un equipo de investigadores comunicó haber hallado fragmentos carbonizados de madera en la formación conocida como Durupınar, ubicada al oriente de Turquía, zona vinculada desde hace décadas al relato bíblico del Arca de Noé.
Este hallazgo representa un nuevo capítulo en las investigaciones sobre dicho relieve, famoso por su contorno que recuerda a una nave, aunque los científicos aclararon que la presencia de madera no equivale a evidencia definitiva de que sea la Arca descrita en la Escritura.
La información fue difundida a través de la cuenta de Noah’s Ark Scans en la red social X, citando al profesor de arqueología Cenker Atila, integrante del grupo que estudia el sitio.
Por el momento los exámenes de laboratorio están pendientes; será necesario aplicar la datación por carbono‑14 para determinar la antigüedad de los restos.
Entre los objetos recuperados en Durupınar se encuentran varios trozos de madera que presentan roturas y signos claros de carbonización.
Dichas piezas fueron remitidas a un laboratorio especializado, donde serán sometidas a pruebas de radiocarbono, el método estándar para estimar la edad de materiales orgánicos.
Los autores de la publicación esbozan dos posibles escenarios: que la madera se haya incendiado en algún periodo o que su carbonización sea consecuencia de actividad volcánica antigua; ninguna de estas teorías ha sido confirmada aún.
Los resultados de los escáneres de radar, junto con las muestras de madera, aportan datos nuevos sobre el relieve tradicionalmente asociado al Arca.
El equipo indicó que la profundidad a la que se encontraron los fragmentos sugiere una posible gran antigüedad, aunque no ofrecieron una fecha concreta.
También señalaron que la madera carbonizada tiende a descomponerse más lentamente que la no carbonizada, especialmente cuando permanece bajo tierra, lo que favorece su conservación.
Incluso si los análisis confirman que la madera es muy antigua, será preciso averiguar su origen y la relación que pueda tener con la estructura de Durupınar.
El grupo anunció que en los próximos días difundirá más información e imágenes del material y solicitó aportes económicos para cubrir los costos de los ensayos de laboratorio, sin especificar el monto requerido.
La formación mide aproximadamente 515 pies, es decir, cerca de 157 metros, y su forma de barco ha motivado estudios y controversias durante muchos años.
En septiembre de 2026, Noah’s Ark Scans comunicó que nuevos escaneos realizados con el sistema BakhtarRadar revelaron patrones que sus investigadores interpretaron como posibles pasillos, cámaras y otros espacios bajo la superficie.
El ingeniero Khosrow Bakhtar, responsable del desarrollo de esa tecnología, comentó a un medio británico que las señales obtenidas mostraban características que, a su juicio, no coincidían con una masa geológica totalmente sólida.
“Lo que sea que esté bajo la superficie es extraordinario”, afirmó Bakhtar.
Añadió: “En cuarenta años de trabajo nunca he visto algo semejante. Podría tratarse de un barco, quizá de una nave espacial. Lo que el radar muestra es una estructura organizada; una masa geológica sólida no habría generado una señal tan fuerte”.


