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Eduardo Sanz Lovatón, titular del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, manifestó que la unidad interna del PRM no está en duda y advirtió que los aspirantes a la presidencia saben que una ruptura interna dañaría seriamente la posibilidad del partido de mantener el poder después de 2028.
Durante una entrevista en un programa de análisis político que se emite los lunes a las 21:00 horas, el funcionario indicó que la nueva generación de dirigentes perremeístas ha aprendido de los errores cometidos por el Partido Revolucionario Dominicano, origen del PRM.
«En mi humilde parecer, la unidad de este partido no se pone en tela», declaró Sanz Lovatón al referirse a la eventualidad de que los enfrentamientos entre los pretenciosos a la candidatura presidencial desencadenen disputas o una posible escisión del oficialismo.
El político, conocido popularmente como Yayo, reconoció que la pugna interna genera agrupaciones alrededor de los distintos liderazgos, pero aseguró que mantiene una vía de comunicación constante con quienes se perfilan como candidatos presidenciales.
«Lo esencial no es si soy Yayo, David o Carolina; lo esencial es que logremos coordinarnos», afirmó, aludiendo a sus propias aspiraciones y a los nombres del ministro de Turismo, David Collado, y la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía.
Sanz precisó que sostiene conversaciones permanentes con figuras clave del PRM, entre ellas Wellington Arnaud, Guido Gómez Mazara, Tony Peña Guaba y la vicepresidenta Raquel Peña, sin excluir a Collado y a Mejía.
Para él, ese contacto continuo constituye una herramienta fundamental para preservar la cohesión del partido, particularmente cuando surgen facciones que apoyan diferentes propuestas presidenciales.
El ministro enfatizó que una posible fragmentación del PRM podría traducirse en la pérdida del poder.
Señaló que, a su criterio, existen dos condiciones imprescindibles para que el PRM continúe como fuerza dominante en el escenario electoral de 2028: que el presidente Luis Abinader finalice su mandato con resultados sobresalientes y que los principales liderazgos oficialistas alcancen un consenso político.
«Sabemos que deben suceder dos cosas: Luis tiene que terminar su gobierno de forma formidable y, una vez logrado, debemos ponernos de acuerdo», reiteró.
Advirtió que el incumplimiento de cualquiera de esos requisitos colocaría al oficialismo en una posición electoral desfavorable.
«Si falta una de esas dos cosas, vamos a perder; los partidos divididos no conservan el gobierno», subrayó con énfasis.
Finalmente, recordó que las divisiones internas fueron una constante del antiguo PRD y que esas fracturas redujeron considerablemente las posibilidades electorales de varios de sus líderes más destacados.


