Cuatro militares salvadoreños desplegados en Haití como parte de una fuerza multinacional respaldada por la ONU desaparecieron el 18 de octubre tras una emboscada de pandillas en las afueras de Puerto Príncipe. El presidente Nayib Bukele sostiene que fueron secuestrados y lanzó un ultimátum a los grupos criminales, amenazando con una gran operación militar si no los devuelven con vida. Aunque se hallaron restos humanos calcinados cerca de la zona, su identidad no ha sido confirmada oficialmente, pese a que un líder pandillero afirmó que los soldados murieron.
El Salvador ha reforzado su presencia con fuerzas especiales, pero la operación enfrenta enormes riesgos: las pandillas haitianas controlan amplios territorios, cuentan con armamento militar y mantienen vínculos con sectores políticos y económicos, lo que hace incierto que Bukele pueda repetir en Haití su estrategia contra las pandillas salvadoreñas.


