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La llegada de Fernando Villalona volvió a imponerse sobre el escenario, dejando al público reunido en Lungomare este jueves maravillado, y confirmando su carisma y el lazo que ha construido con distintas generaciones de dominicanos.
A las 23:30, el cantante tomó el micrófono y los primeros acordes desataron la energía del público; entre vítores y cantos grupales, el local se convirtió en una auténtica fiesta de merengue.
El show, inserto dentro de la serie Los Jueves del Cangrejo, mostró a un Villalona cercano y expresivo, con un repertorio que sigue despertando emociones en sus seguidores.
Apoyado por una banda sin fallas, el intérprete demostró que su música conserva la fuerza necesaria para mantener a la audiencia cautiva de principio a fin, gracias a arreglos de alta calidad, músicos entregados y una entrega total.
El concierto dio a los asistentes la oportunidad de volver a conectar con el legado de uno de los cantantes más venerados del país, cuya carrera está marcada por temas que trascienden generaciones.
Entre los clásicos interpretados estuvieron «Tabaco y ron», «Celos», «Te amo demasiado», «La hamaquita», «Dominicano soy», «Sonámbulo» y «Carnaval (Baile en la calle)», piezas que consolidan a Villalona como una figura esencial del merengue popular.
Más allá de los ritmos, la noche estuvo impregnada de una complicidad especial entre el artista y sus seguidores, confirmando el cariño y el respeto que genera una de las voces más reconocibles del espectáculo nacional.
El Mayimbe no precisó grandes efectos escénicos; su sola presencia, su voz y la cercanía con el público bastaron para crear una celebración donde la nostalgia y la alegría caminaron de la mano.
Durante el evento se destacó la labor de la Fundación Fernando Villalona, entidad a través de la cual el cantautor impulsa proyectos sociales en diversas comunidades del país.
Esa rendición de homenaje permitió mostrar otra faceta del intérprete, más allá de los escenarios y los éxitos, evidenciando su compromiso con causas solidarias.
Nacido en Montecristi y criado en Loma de Cabrera, Dajabón, Villalona mostró su talento artístico desde temprana edad.
Su paso por el grupo Los Hijos del Rey marcó una etapa clave antes de lanzarse como solista, posición que lo catapultó entre los grandes exponentes del merengue.
A lo largo de varias décadas, su versatilidad le ha permitido incursionar en la balada, el bolero y la bachata, ampliando su presencia en la música dominicana.
Su permanencia en el gusto popular es una de las señas de identidad de una trayectoria que ha acompañado celebraciones familiares, fiestas populares y eventos relevantes de distintas generaciones.
La presentación del jueves 29 de octubre cerró la programación mensual de Lungomare, encontrando en El Mayimbe a un protagonista capaz de transformar una noche de ocio en un encuentro cargado de emociones y recuerdos.
El calendario artístico del local seguirá activo en noviembre con nuevas propuestas musicales.
El viernes 5 de noviembre actuarán Fénix Ortiz y La Cangrejo Band, mientras que el sábado 7 de noviembre subirán al escenario Sin Fronteras y Tierra Seca.
Con estas actividades, el establecimiento mantiene su agenda de entretenimiento en vivo, después de una velada en la que Villalona volvió a probar por qué sigue siendo el ídolo de multitudes.
Crédito fotográfico: Pedro J. Bonilla


