Justiniano Montero Montero comenzó como juez de paz en 1998. Veintiocho años después, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) lo escogió para presidir la Suprema Corte de Justicia (SCJ), en una renovación que lleva al máximo tribunal a magistrados con décadas de ejercicio y a una abogada vinculada a la enseñanza del derecho.
Montero sustituye a Luis Henry Molina y asume la conducción de una institución que ya conoce desde dentro: ingresó a la Suprema en 2019 y venía presidiendo su Primera Sala, competente en materia civil y comercial. Su trayectoria también incluye funciones administrativas en el Poder Judicial.
Junto con la elección del presidente, el CNM seleccionó a Arelis Socorro Ricourt Gómez, Ylona María de la Rocha Camilo, Antonia Josefina Grullón Blandino, Julio César Emilio Canó Alfau, Diomede Ydelfo Villalona Guerrero y Amauri Antonio Pimentel Fabián.
La composición reúne experiencias distintas: conflictos civiles, procesos penales, derechos de niños y adolescentes, controversias con la Administración pública y ejercicio privado de la abogacía. Tres mujeres y tres hombres ocuparán las seis plazas.
Montero: del juzgado de paz a dirigir la institución
Nativo de El Cercado, San Juan, y egresado de Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Montero recorrió varios niveles del sistema antes de llegar a su presidencia.
Fue juez de paz de la Segunda Circunscripción del Distrito Nacional, juez de primera instancia y posteriormente integrante de la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito Nacional. Entre 2014 y 2018 desempeñó la Dirección General de Administración y Carrera Judicial.
Ese recorrido le permite asumir con experiencia tanto en la decisión de expedientes como en la gestión institucional. Su perfil incluye trabajo en ética judicial y en la elaboración de reglamentos relacionados con el uso de medios digitales en la justicia.
Antes de esta designación, el propio CNM lo había confirmado para un nuevo período de siete años como integrante de la Suprema. Ahora, su continuidad dentro del tribunal se convierte en responsabilidad de conducirlo.
Arelis Ricourt: una larga trayectoria desde La Vega
Arelis Socorro Ricourt Gómez llega desde la presidencia de la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación de La Vega, función que desempeña desde 1998.
Su servicio público comenzó en 1989 en la Fiscalía de La Vega. Posteriormente pasó a la judicatura, a la que pertenece desde noviembre de 1991. También ha ejercido como coordinadora del Departamento Judicial de La Vega y docente universitaria.
Graduada de Derecho en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), posee formación de posgrado en procedimiento civil y derecho de las obligaciones.
Su llegada ocurre después de haber participado en anteriores procesos de selección para la Suprema. El ascenso culmina un recorrido prolongado en la jurisdicción civil, donde se resuelven disputas sobre contratos, propiedades, obligaciones y relaciones entre particulares.
Ylona de la Rocha: de la práctica privada y las aulas al tribunal
Ylona María de la Rocha Camilo aporta una procedencia distinta a la de los otros cinco seleccionados: el ejercicio privado de la abogacía y la formación universitaria.
Ha trabajado en la firma De la Rocha & Asociados y es profesora de la PUCMM, cuya Escuela de Derecho dirigió entre 2012 y 2018. También tiene experiencia en arbitraje en la Cámara de Comercio y Producción de Santiago.
Obtuvo su doctorado mediante el programa conjunto de la PUCMM y la Universidad Externado de Colombia. Su investigación abordó el valor jurídico del silencio en la formación y ejecución de los contratos civiles.
En una entrevista publicada por la Fundación Madre y Maestra, defendió la búsqueda de soluciones antes del enfrentamiento judicial: “El litigio debería ser la última opción”. Esa mirada forma parte del perfil profesional con el que pasa de representar intereses particulares a resolver controversias desde la magistratura.
Antonia Grullón: experiencia en familia y derechos de la niñez
Antonia Josefina Grullón Blandino procede de la Corte de Apelación de Niños, Niñas y Adolescentes del Distrito Nacional.
Ante el CNM presentó una trayectoria de más de cuatro décadas en el derecho, con más de veintiocho años de servicio judicial y especialización en asuntos de familia, niñez y adolescencia. Su experiencia incluye funciones como jueza de primera instancia y de apelación.
También ha participado en mecanismos de cooperación judicial internacional relacionados con la protección de niños y adolescentes, incluida la Red Internacional de Jueces de La Haya.
Canó Alfau: más de cuatro décadas en la justicia penal
Julio César Emilio Canó Alfau ingresó al Poder Judicial en enero de 1985. Su recorrido comenzó como juez de paz y continuó por la instrucción, la primera instancia penal y la apelación.
Desde 2012 preside la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional. Es doctor en Derecho por la Universidad Central del Este y posee formación especializada en derecho judicial.
Llega con una trayectoria concentrada en una jurisdicción donde las decisiones afectan directamente la libertad de las personas, la revisión de condenas y las garantías del proceso penal.
Villalona: la experiencia de juzgar actuaciones del Estado
Diomede Ydelfo Villalona Guerrero llega desde la presidencia del Tribunal Superior Administrativo, donde ha desarrollado una parte importante de su carrera.
Su trayectoria incluye funciones como registrador de títulos en Baní, juez de paz de Villa Fundación y juez de instrucción y de primera instancia en Peravia. Integra el Tribunal Superior Administrativo desde 2012.
Egresado de Derecho de la Universidad APEC, cuenta con estudios de posgrado en derecho constitucional y administrativo. Su experiencia se vincula a controversias en las que ciudadanos y entidades cuestionan actuaciones de la Administración pública.
Pimentel Fabián: otra incorporación desde La Vega
Amauri Antonio Pimentel Fabián procede de la presidencia de la Cámara Penal de la Corte de Apelación de La Vega.
Ingresó a ese tribunal en junio de 1998, fue primer sustituto de su presidente y asumió su conducción en mayo de 2012. Antes de incorporarse a la judicatura ejerció la abogacía y fue docente de Derecho en la Universidad Tecnológica del Cibao Oriental.
Su selección también llega después de anteriores postulaciones a las altas cortes. Con Ricourt, representa una segunda incorporación desde las cortes de apelación de La Vega, aunque ambos han trabajado en materias diferentes.
El relevo deja una presidencia surgida de la carrera judicial y seis incorporaciones con experiencias acumuladas en tribunales, universidades y oficinas de abogados. Para los ciudadanos, esas trayectorias comenzarán a traducirse en algo más concreto cuando les corresponda firmar las decisiones de la Suprema.


