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En el programa Yayo Pinto Podcast, el comunicador Jhoel López admitió que dedicó dieciséis años a la televisión dominicana sin recibir pago alguno, y recordó las penurias económicas que marcaron su niñez.
“A los que dicen que no hay oportunidades, yo les digo que hay que crearlas”, sostuvo López, quien describió su recorrido como una mezcla de sacrificio, disciplina y una tenaz perseverancia que lo llevó a convertirse en una de las caras más conocidas de la pantalla chica.
Con una trayectoria que abarca casi treinta años, el invitado relató su historia en el episodio conducido por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón, rememorando que a los doce años ya soñaba con trabajar frente a las cámaras, pese a la escasez de recursos familiares y las limitaciones del sector en aquel entonces.
Su afán lo impulsó a presentarse en los estudios de Radio Televisión Dominicana (RTVD), donde esperó más de cuatro horas hasta que el productor del programa encabezado por la comunicadora Iamdra Fermín lo recibió, consiguiendo así su primera oportunidad en el medio y abriendo la puerta a una carrera que se prolongaría durante décadas.
El entorno económico de su hogar era complicado: su madre, separada del padre cuando él tenía apenas un año, se desempeñaba como personal de limpieza en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). La familia residía en Los Mina y, cada mañana, se levantaban a las cuatro de la madrugada; antes de asistir a la escuela, el joven acompañaba a su madre en sus labores de conserjería.
Una vez terminadas esas tareas, caminaba hasta el colegio y luego se dirigía a pie a los estudios de televisión, repitiéndose a sí mismo: “Esto es lo que yo quiero ser y es lo que voy a ser”, convencido de que su futuro estaba en los medios.
Durante los primeros dieciséis años en la industria, López trabajó prácticamente como pasante, sin percibir salario alguno. La falta de recursos también lo obligó a abandonar la escuela cuando cursaba el tercer año del bachillerato, aunque reconoce que ese periodo le sirvió para adquirir experiencia y pulir sus habilidades.
Más adelante, obtuvo un puesto en una compañía de refrescos, lo que representó un giro significativo en su situación financiera. Al reflexionar, sostuvo que “el proceso es lo que antecede al éxito”, subrayando que cada etapa de aprendizaje es indispensable para alcanzar una meta.
El comunicador rememoró también los momentos más duros de su carrera, como su salida del programa que él mismo creó e incorporó a Enrique Cueli y Edgar Hernández; después de que Hernández adquirió el proyecto, López quedó fuera de la producción. Lejos de sentir resentimiento, explicó que esa experiencia lo obligó a salir de su zona de confort y a buscar nuevos retos.
Tras esa etapa, se incorporó a otro proyecto televisivo que marcó un nuevo escalón en su desarrollo profesional. Además, recordó situaciones personales cercanas al abandono de sus sueños y la necesidad de rechazar propuestas que consideraba inadecuadas, lo que reforzó su convicción de mantenerse fiel a sus principios.
En la conversación también abordó el auge de los influencers y el impacto de las plataformas digitales. Reconoció que las redes ofrecen oportunidades para crear contenido de calidad, pero advirtió sobre la peligrosidad de elevar a figuras cuyo mensaje no aporta positivamente a la sociedad, asegurando que “con calidad se puede ser tan viral como con obscenidades”. Como ejemplo citó el pódcast británico de Steven Bartlett, que recibe a científicos, expertos y personalidades internacionales.
Respecto a su proyecto actual, “Me Gusta de Noche”, López lo describió como un sueño hecho realidad que le permite combinar todas las habilidades que ha desarrollado. Expresó orgullo por la respuesta del público y la proyección internacional que ha alcanzado, y recordó su paso como animador de los Tigres del Licey, equipo al que sigue apoyando aunque esa fase quedó atrás.
Al hablar de una posible incursión en la política, el comunicador manifestó que, por ahora, prefiere contribuir al país desde su rol como ciudadano y su trabajo en los medios, aunque no descarta la opción en el futuro, señalando que la política requiere una dedicación responsable.
En el plano personal, enfatizó que su familia es su refugio y que la fe en Dios le brinda seguridad, declarando: “La familia es mi lugar seguro, Dios es mi lugar seguro”. Reconoció que su trayectoria ha estado acompañada de errores y aprendizajes, pero que cada tropiezo le ha servido para crecer.
López dirigió un mensaje a jóvenes y emprendedores, recomendándoles mantener la disciplina, identificar fortalezas y debilidades, y cultivar la resiliencia para superar caídas y obstáculos. Subrayó que las oportunidades no siempre aparecen solas; a veces es necesario crearlas y trabajar incansablemente para materializarlas.
Finalmente, planteó la necesidad de reconocer mayormente a la diáspora dominicana, señalando que los gobiernos no han valorado suficientemente sus aportes. Destacó la relevancia de las remesas para la economía nacional y urgió a impulsar iniciativas que beneficien a los compatriotas que viven en el exterior, pues considera a la diáspora como un sector esencial para el país.


