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SAN FRANCISCO — El ala‑pivot de origen letón, Kristaps Porzingis, anunció a través de un comunicado oficial que ha decidido colgar sus zapatillas y abandonar la NBA.
El deportista expresó su intención de despedirse de todos, y en particular de los Warriors, al reconocer que su estado físico ya no alcanza los rigurosos niveles exigidos por la liga.
Es importante destacar que, tras firmar un contrato de renovación este verano por dos años y 40 millones de dólares, se anticipaba su regreso en condiciones óptimas para competir.
Sin embargo, la situación distó mucho de lo proyectado: Porzingis no logró entrenar con normalidad ni participar en la pretemporada debido a un síndrome poco común que lo afecta.
«Tenía muchas ganas de afrontar esta nueva temporada con el grupo, pero a medida que aumentaba la intensidad, mi cuerpo no respondía como esperaba. Me encuentro bien, pero sé lo que hace falta, y no estoy en el punto que quisiera estar para rendir al nivel que me exijo. Por ello he decidido priorizar mi salud y apartarme del deporte que tanto amo. Ante esta situación quiero mostrar el máximo respeto a los Warriors y trabajar juntos para poder encontrar una solución adecuada. Agradezco a mi familia y mis seres queridos por estar siempre a mi lado. Gracias a todos por vuestro apoyo. Seguimos adelante», declaró Porzingis.
Con esta determinación, el letón pone fin a una década de trayectoria en la NBA, en la que vistió las camisetas de los New York Knicks, Dallas Mavericks, Washington Wizards, Boston Celtics, Atlanta Hawks y, por último, los Golden State Warriors.
Porzingis recibió el sobrenombre de “unicornio” de la NBA, etiqueta que Kevin Durant le asignó en 2016 al observar que su juego combinaba destrezas tanto dentro como fuera del arco, a pesar de su estatura.
Hasta ahora, solo unos pocos jugadores han mostrado un repertorio tan versátil; el legendario Ralph Sampson se menciona como uno de los raros comparables.
KP se movía con naturalidad dentro y fuera de la pintura: anotaba triples, atrapaba rebotes, era intimidante en defensa y cerraba con bloqueos, ofreciendo un abanico de habilidades que los Knicks, bajo la dirección de Phil Jackson, supieron aprovechar.
El reconocido entrenador, quien dirigió a los Bulls y a los Lakers entre 2014 y 2020, tomó la acertada decisión de incorporar a Porzingis, quien había sido formado en el Sevilla de la Liga ACB.
Seleccionado con la cuarta elección del Draft 2015, el letón despegó rápidamente en una franquicia con gran exposición mediática.
Su llegada generó tanto impacto que, pocos años después, los Knicks optaron por trasladar a su estrella Carmelo Anthony a los Thunder de Russell Westbrook.
Es necesario reconocer que la salud nunca le ha sido favorable a lo largo de su paso por la NBA.
Tras su etapa en Nueva York, fue traspasado a Dallas y, de ahí, continuó su recorrido por Washington, Boston, Atlanta y, finalmente, Golden State.
Las lesiones siempre influyeron en su rendimiento; su mayor cantidad de partidos en una temporada fue de , y la caída continuó hasta una retirada prematura motivada por el síndrome POTS (síndrome de taquicardia ortostática postural).
Entre sus méritos se encuentran la inclusión en el Mejor Quinteto Rookie de 2016, su participación como All‑Star en 2018 y el campeonato de la NBA con los Celtics en 2024.


