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México, con su mejor versión, vence 2-0 a Ecuador y avanza a octavos de final
CIUDAD MEXICO (fuentes consultadas).-Javier Aguirre advirtió de que México necesitaba un partido casi perfecto. Así se hizo, y el coanfitrión del Mundial ganó un partido de eliminación directa en estos torneos por primera vez en 40 años.
Los mexicanos encontraron el martes su mejor versión y avanzaron a los octavos de final del Mundial tras imponerse 2-0 a Ecuador en un duelo latinoamericano. En una réplica del partido inaugural ante Sudáfrica fue el dúo de oro conformado por Julián Quiñones y Raúl Jiménez el que produjo los goles que sellaron la victoria de los locales en la primera parte.
“Contento por el resultado que hemos sacado hoy, es lo que verdaderamente importa”, expresó Quiñones, el ariete nacido en Colombia que llegó como adolescente al fútbol de México y hoy es idolo del país por el que se naturalizó. “Siempre feliz de vestir esta camiseta y entregar lo mejor de mi”.
Con tres triunfos en tres partidos de la fase de grupos, y sin haber recibido goles, los comandados por el “Vasco” Aguirre aprobaron con distinción su examen más exigente hasta ahora. Los buenos resultados permitieron al Tri saltar a la novena posición del ranking de la FIFA, por delante de selecciones de peso como Alemania o Croacia.
“Una muy buena primera parte, muy buena, y una segunda parte que supimos ser humildes detrás de la pelota… nuestra contra estaba clarísima para un golito más, pero bueno”, declaró Aguirre ante las cámaras de televisión, una vez concluido el encuentro.
Fueron, en realidad, los mejores 45 minutos en las tres eras de Aguirre con el Tri, al que también dirigió en los mundiales de 2002 y 2010.
Los duelos de eliminación directa habían sido tradicionalmente el escollo insalvable. De 10 partidos a matar o morir que México había jugado en la historia, sólo había ganado uno, el 15 de junio de 1986 cuando superó a Bulgaria por 2-0 con una memorable media chilena de Manuel Negrete y un tanto de Raúl Servín también en el Estadio Azteca.
El pase para ese golazo fue prodigado nada menos que por Aguirre. Ya como técnico, se estrelló un par de veces en los octavos de final.
“Yo soy uno de esos que no pudieron pasar al quinto partido, duele mucho”. refirió. “Pero ésta es una bonita noche para los mexicanos sin duda alguna”.
El partido del martes inició con una hora de retraso debido a la tormenta que azotaba la ciudad. Los aguaceros no impidieron sin embargo que miles de aficionados se aglomeraran desde horas de la mañana en el céntrico Monumento a la Independencia, conocido como el “Ángel”, que es el epicentro de la fiesta futbolística mexicana.
Cerca de la medianoche, cuando la celebración se había desbocado ya, la jefa de gobierno (alcaldesa) de la capital Clara Brugada dijo que había un millón de personas festejando en las calles.
La lluvia tampoco mermó el ambiente en el mítico estadio Azteca de la Ciudad de México, donde una incansable afición aguardaba – y después apoyaba al unísono- a su selección.
En otra noche de localidades agotadas, 80.824 asistentes sirvieron de motor para un México combativo e incisivo que supo dictar el ritmo en el terreno de juego: fueron seis remates a puerta en los primeros quince minutos, frente a cero propinados por los ecuatorianos.
“A juzgar por el ambiente, por la gente que está contenta con su equipo, sí que estoy convencido de que hay una comunión, vamos de la mano y estamos bien”, opinó Aguirre.
No pasó mucho tiempo para que la eficiencia se reflejara en el marcador. Luego de una asistencia de Roberto Alvarado, Quiñones abrió la cuenta con un golazo en el ángulo a los 22 minutos, alcanzando la marca de tres anotaciones en lo que va de Mundial.
Con ello, se acercó a sólo uno de Luis Hernández, el mexicano que más goles ha facturado durante un solo Mundial, con cuatro en Francia 1998.
“Todo ese apoyo que la afición nos ha dado, en el estadio en casa… es lo que nos inspira para sacar lo mejor de nosotros”,


