El verano ha convertido las plataformas subterráneas del metro de la Gran Manzana en auténticos hornos, con temperaturas que llegan a los 96 grados Fahrenheit, según los datos recopilados por las autoridades locales.
El alcalde Zohran Mamdani, junto a la gobernadora Kathy Hochul, revelaron una propuesta para explorar tecnologías que permitan bajar esos niveles de calor, iniciando los trabajos en la estación Chambers Street, que sirve a las líneas J y Z.
La iniciativa contempla la creación de una Red de Energía Térmica (TEN) que aprovecharía el calor residual del Bajo Manhattan, empleando sistemas de refrigeración radiante que absorberían el exceso de temperatura en las plataformas. Además, la energía sobrante podría redirigirse en invierno para calentar edificios municipales cercanos.
La estación Brooklyn Bridge‑City Hall, que pertenece a las líneas 4, 5 y 6, también formará parte de los análisis técnicos, pues se ha registrado que algunas estaciones presentan temperaturas hasta 20 grados más altas que las que se perciben en la calle.
Kathy Hochul describió la medida como una “alternativa innovadora” destinada a mejorar la experiencia de los usuarios y a mitigar los efectos del calor extremo, mientras que Zohran Mamdani subrayó que el proyecto podría aportar a un sistema de transporte más eficiente, resiliente al cambio climático y con menores costos energéticos.
Janno Lieber, presidente de la MTA, admitió que enfriar las instalaciones representa un reto considerable, dado que el metro es una infraestructura centenaria con innumerables entradas y ventilaciones abiertas.
Pasajeros como la dominicana Senobia Vega relatan que las estaciones se sienten como hornos en los días más calurosos, y varios usuarios han señalado haber visto a personas sufrir por el calor, exigiendo soluciones que hagan más llevadero el viaje cotidiano.
La remodelación de Chambers Street, una parada con 113 años de historia, será financiada mediante los recursos del nuevo sistema de tarificación por congestión, marcando otro paso en los esfuerzos de la ciudad por adaptar su red de transporte a los retos del cambio climático.


