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La asociación solicita con premura abrir un proceso de conversación y un programa de inversión que eleve la competitividad del sector arrocero, salvaguarde los empleos rurales y garantice la disponibilidad del alimento básico.
SANTO DOMINGO – La Asociación Nacional de Importadores de Productos Agropecuarios (ANIMPA) lanzó un llamado al presidente Luis Abinader para que adopte medidas que resguarden la producción local de arroz, después de que el Decreto 693‑24 fuera derogado mediante el Decreto 635‑26, anulando el régimen arancelario especial que favorecía la importación del cereal.
Según la entidad, esa acción plantea retos considerables tanto en el plano económico como social para el arroz dominicano, cuya estabilidad se considera esencial para la economía del campo y la seguridad alimentaria del país.
ANIMPA solicitó al mandatario y al ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, que activen de inmediato un espacio de diálogo, concertación y planificación estratégica que permita enfrentar las exigencias de apertura comercial establecidas en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR‑CAFTA).
“El arroz no es simplemente un producto agrícola; constituye uno de los principales alimentos de la canasta básica familiar, una fuente esencial de empleos rurales y un pilar estratégico de la soberanía y seguridad alimentaria de la nación”, manifestó la directiva de ANIMPA.
La agrupación advirtió que una liberalización sin los instrumentos de financiamiento, acompañamiento y refuerzo productivo dejaría a los agricultores dominicanos en desventaja frente a la competencia externa.
Se señaló también que los efectos podrían sentirse en las fábricas procesadoras, empresas de transporte, trabajadores del campo, proveedores de insumos y en las comunidades cuya actividad económica depende del cultivo del arroz.
En lo relativo al sector de fertilizantes y demás insumos agrícolas, ANIMPA indicó que las compañías dedicadas a la importación y comercialización de estos productos podrían experimentar un impacto negativo si la producción arrocera disminuye.
La entidad explicó que una reducción de la superficie sembrada, de la rentabilidad de los productores o de la inversión agrícola tendría una incidencia directa en la demanda de fertilizantes, productos fitosanitarios, tecnologías y servicios técnicos especializados.
Según la asociación, este escenario pondría en riesgo tanto la viabilidad de las empresas suministradoras como los avances logrados en productividad, modernización y transferencia tecnológica al campo dominicano.
Frente a la coyuntura, ANIMPA propuso la convocatoria de una mesa nacional de diálogo que incluya a autoridades del Estado, productores de arroz, industriales, asociaciones agropecuarias, importadores de insumos, instituciones financieras y demás actores de la cadena productiva.
Asimismo, planteó la estructuración de un Plan Nacional de Fortalecimiento y Competitividad del Arroz, dividido en tres fases: a) corto plazo, con apoyo financiero a los agricultores y medidas de control de importaciones dentro del marco legal vigente; b) mediano plazo, orientado a inversiones en riego, tecnología y modernización de la producción; c) largo plazo, con la definición de una política estatal de innovación y la evaluación de las condiciones comerciales bajo el DR‑CAFTA.
La asociación reiteró su respaldo al ministro Francisco Oliverio Espaillat y manifestó su disponibilidad para participar en los grupos técnicos que busquen soluciones consensuadas.
ANIMPA alertó que una dependencia excesiva de las importaciones de arroz aumentaría la vulnerabilidad del país ante posibles crisis internacionales.
Por esa razón, insistió en la necesidad de conservar la capacidad productiva nacional, proteger los empleos rurales y garantizar condiciones que aseguren el suministro del cereal a la población dominicana.
En conclusión, la agrupación exhortó al presidente Luis Abinader y al ministro de Agricultura a liderar un acuerdo nacional que devuelva la confianza y estabilidad al sector agrícola, convirtiendo los retos comerciales en oportunidades de modernización para la agricultura del país.


