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Del potrero pasado a la mesa de los elegidos: Daniel Antonio Córdoba
Del potrero pasado a la mesa de los elegidos: Daniel Antonio Córdoba
Entrevista al profeta del futbol honesto que llegó para incendiar el statu quo.
No vengan a buscarlo con libretas de tácticas europeas ni con modelos de laboratorio. Daniel Antonio Córdoba no entrena jugadores: los despierta. Mientras los gurús del ‘juego posicional’ marean con gráficos de calor, este hombre de oficio rudo y verbo encendido agarra el silbato y les recuerda a sus muchachos que la pelota no entiende de sistemas, solo de coraje y de inteligencia sucia. Hoy, después de callar a todos los que pedían su cabeza, Córdoba no es solo un entrenador: es un movimiento. Y el fútbol mundial tiembla, porque el viejo zorro acaba de demostrar que, contra el dinero y la posesión estéril, aún gana la rebeldía bien planificada.
1-Usted ha estado vinculado tanto al fútbol como a la política. ¿Qué similitudes encuentra entre ambos mundos y qué representa hoy el fútbol en su vida?
El dinero, la fama y el poder son tres fuerzas muy poderosas. Lamentablemente, muchas veces llevan a las personas a dejar de lado principios y valores con tal de alcanzarlos. En países donde el fútbol es una pasión popular, tanto este deporte como la política son ámbitos donde esas tres variables están muy presentes. Por eso no sorprende que ambos estén permanentemente expuestos a denuncias, sospechas y casos de corrupción, algunos reales y otros no tanto. El problema es que cuando una persona es señalada públicamente, limpiar su imagen suele ser mucho más difícil que dañarla.
A mi entender, fútbol y política tienen algo en común: con demasiada frecuencia el negocio termina ocupando el lugar que deberían ocupar las personas. En política viví esa realidad de cerca. Tenía la ilusión de ser alcalde de mi ciudad, La Plata, porque siento un profundo amor por ella. Contaba con una imagen positiva y con una importante intención de voto, pero determinados intereses políticos me impidieron participar pese a cumplir con todos los requisitos legales. Fue una experiencia que me llevó a cerrar definitivamente esa etapa de mi vida.
Hoy toda mi energía está puesta en el fútbol. Es una pasión que me acompaña desde siempre y que sigue movilizándome cada día. He dedicado mi vida a entrenar futbolistas, a trabajar no sólo su rendimiento físico y táctico, sino también su cabeza y su corazón. He dictado cientos de cursos, congresos y conferencias ante miles de personas, y nunca necesité un micrófono. No porque mi voz fuera más fuerte que la de otros, sino porque hablaba con una pasión que nacía desde lo más profundo de mi ser.
Después del amor por mi familia y mis seres queridos, no hay nada que ocupe un lugar más importante en mi vida que el fútbol profesional.
Perfecto. Si el objetivo es que la entrevista tenga un nivel más literario, periodístico y atractivo para el lector, conviene que la pregunta actúe como una introducción natural a la respuesta, dando contexto y resaltando la experiencia del entrevistado.
2-Usted suele afirmar que un entrenador debe adaptarse a la realidad que encuentra. Sin embargo, a lo largo de su carrera ha convivido con situaciones que ponían a prueba sus principios profesionales y humanos. ¿Hasta dónde puede adaptarse un entrenador sin renunciar a aquello en lo que cree?
Cuando uno llega a un país debe tener la humildad de comprender que primero debe adaptarse al fútbol de ese lugar. Después, cualquier intento de mejora debe realizarse de manera gradual, respetuosa y fundamentada. Sería una muestra de soberbia asumir que, por el simple hecho de haber sido designado entrenador, uno ya conoce la realidad de un club, de una sociedad o de una cultura futbolística.
Por eso siempre he considerado imprescindible escuchar. Escuchar a periodistas, técnicos, dirigentes, jugadores y hasta a los aficionados en cualquier café de la ciudad. Sólo así un entrenador puede comprender verda


