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El candidato presidencial, Francisco Domínguez Brito, expresó su preocupación tras los resultados de la prueba educativa nacional, los cuales revelan que los estudiantes dominicanos presentan dificultades para comprender textos, resolver problemas de matemáticas y manejar conceptos básicos de ciencias, una señal de alerta para el futuro del país.
“Estos resultados deben preocuparnos a todos. Nos están diciendo que muchos de nuestros jóvenes tienen serias dificultades para comprender lo que leen, resolver problemas matemáticos y manejar conocimientos básicos de ciencias. Y estamos hablando del futuro de nuestros hijos”.
Domínguez Brito argumentó que, sin una mejora sustancial en la calidad educativa, la República Dominicana no podrá avanzar hacia niveles más altos de desarrollo ni reducir de forma sostenida la pobreza.
“Si queremos mayor bienestar y mejores salarios debemos mejorar la educación”. Además, subrayó que las prioridades nacionales no pueden medirse solo por la cantidad de obras de infraestructura, sino por la capacidad del Estado de garantizar que los alumnos adquieran las competencias esenciales para desenvolverse en la sociedad.
“Podemos construir muchas obras, pero la obra más importante es preparar bien a nuestros hijos para la vida”. Según su visión, un estudiante que domine la lectura, las matemáticas, la tecnología y que cultive valores y disciplina tendrá mayores oportunidades de progreso, sin importar la carrera que elija.
Domínguez Brito insistió en que el sistema escolar debe enfocarse en la formación y el acompañamiento de los docentes, mientras prepara a los jóvenes para un mercado laboral que se transforma rápidamente por la tecnología, la inteligencia artificial y la automatización.
“Para mí, la educación no es un tema más. Es el camino para construir un país desarrollado. Nuestra mayor riqueza es nuestra gente y nuestra principal tarea debe ser formar ese capital humano”.
El candidato reiteró que los resultados académicos repercuten más allá del aula, influyendo en las oportunidades de empleo, los ingresos y la movilidad social de las próximas generaciones.
“Cada padre quiere que sus hijos vivan mejor que él. Nuestra obligación como país es darles la educación que necesitan para lograrlo”.


